Debemos regenerar nuestro Parlamento.
- Escrito por Super User
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El martes elegiremos al Presidente y a la Mesa del Congreso como paso previo a una tarea urgente de los Grupos Parlamentarios: revitalizar la institución adecuando el reglamento del Congreso a las exigencias de los nuevos tiempos de regeneración democrática. Esta es la vía para reforzar el papel central que corresponde jugar a una Cámara que representa la soberanía popular.
Los Grupos Parlamentarios deberían abordar en agosto y desde una Ponencia, eso espero, el proceso de reforma del reglamento del Congreso para superar la crisis que afecta a la credibilidad de la institución. Nuestra democracia arrastra la decadencia de un modelo parlamentario que ha convivido con la corrupción. Y debemos redefinir la democracia del siglo XXI para dar paso a una nueva cultura política basada en la ética, la rendición de cuentas, la participación cívica y la transparencia de los procesos legislativos.
El cambio en sus reglas de funcionamiento con 40 medidas ( http://bit.ly/2akl5QC ) persigue un doble objetivo: dignificar la democracia representativa y abrir cauces a la democracia participativa. Por un lado, se trata de hacer posible un control efectivo sobre el Gobierno de turno obligándole a comparecer para rendir cuentas, agilizar los cometidos del Congreso, intensificar los trabajos de las Comisiones y posibilitar la creación de Comisiones de investigación.
De otro, conseguir un Parlamento abierto a la transparencia aprovechando las tecnologías y las redes sociales. A la vez, tenemos que promover la interacción presencial y online entre los diputados y la ciudadanía, entidades, colectivos y agentes para empoderar a la sociedad en los procesos de deliberación de las proposiciones y proyectos legislativos.
Resumo algunas de las propuestas sobre esta reforma ( http://bit.ly/1BujM7H ) que ya presenté como PNL hace tiempo en el Congreso:
I- Aumentar la intensidad del trabajo parlamentario: Fijar la obligación de ministros y altos cargos de comparecer en Comisión un mínimo de tres veces al año; ampliar el calendario de trabajo a los meses de enero y julio; y dedicar la primera semana de cada mes, como mínimo, a la celebración de Comisiones. Facilitar, además, la creación de Comisiones de Investigación frente a los actuales impedimentos.
II- Potenciar la presencia en internet y en las redes sociales de la institución y de los parlamentarios para interactuar con la ciudadanía. Un Parlamento abierto ha de actuar como un espacio de diálogo y debate que exige un compromiso de escucha y respuesta a los electores en una comunicación bidireccional. Todo ello exige el apoyo de guías de buenas prácticas, un código ético, cursos formativos a parlamentarios y funcionarios y nuevas herramientas digitales.
III- Garantizar la transparencia en la información de la página web del Parlamento sobre sus actividades, votaciones, iniciativas para el control al Gobierno, actas, presupuestos, informes, documentos y videos. Hay que facilitar la búsqueda y hacer posible la reutilización de la información a través de formatos abiertos, accesibles y en tiempo real para que la ciudadanía y las organizaciones puedan seguir y controlar la huella legislativa.
IV- Reforzar el papel de las Comisiones y Ponencias parlamentarias con las audiencias y comparecencias públicas de agentes sociales, expertos y organizaciones interesadas o afectadas por el contenido de una iniciativa legislativa. El objetivo es escuchar su opinión y aportaciones, así como dar mayor peso a su influencia en la posterior toma de decisiones por el Parlamento.
V- Presentar, por los diputados, iniciativas parlamentarias incluyentes y deliberativas. Significa que en su fase de preparación se produzca un proceso de consulta a entidades y colectivos afectados o interesados en las materias, ofreciéndoles participación en la redacción del contenido de las mismas, manteniéndoles, a posterior, informados de su tramitación y resultado.
VI- Reformular el Derecho de Petición creando una Comisión de Peticiones y Participación que tenga la facultad de convocar en "audiencia especial" a los autores de peticiones, preguntas o iniciativas apoyadas por un número de firmas para que las defiendan en el Congreso. Estas pueden ser luego asumidas, en su caso, por diputados para su tramitación como demandas de origen ciudadano.
En definitiva, el reto consiste en innovar y crear un Parlamento abierto que garantice espacios para escuchar, deliberar e integrar inquietudes de la sociedad, lo que exige, también, reformar la Ley Orgánica de Iniciativa Legislativa Popular para favorecer el ejercicio ciudadano de esa vía. No hay contradicción entre la democracia representativa y la democracia participativa, entendiendo esta como la extensión y profundización de una democracia de más calidad.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
San Sebastián 17 de julio de 2016 / Publicado en El Socialista Digital