Una investidura de Rajoy sin rectificaciones.
- Escrito por Super User
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Tal y como están las cosas, el debate de investidura de Rajoy debiera ser más constructivo, regenerador en las expresiones y compromisos, analítico y criticó con la realidad para abordar los problemas que sufre la mayoría social y los retos de transformación de las estructuras del Estado. Pero no ha habido actitudes innovadoras y, con alguna excepción, el debate me ha resultado antiguo y sin utilidad.
El proceso de investidura sigue un camino tedioso, a caballo entre los monólogos y los reproches mutuos, anclado en el pasado como si estuviéramos celebrando, en diferido, una especie de Moción de Censura. Algo de esto se buscaría por la oposición, mientras el Gobierno insiste en vender una visión de la sociedad española bastante artificial.
Ayer martes, 30 de agosto, Rajoy hizo un discurso sin alma, continuista, soporífero y sin rectificaciones de fondo para tratar de moderar a la oposición. Hoy pretendió ser chistoso en sus respuestas a la dura intervención de Pedro Sánchez. Pero no lo consigue porque la ironía política exige inteligencia. Su actitud pone de evidencia la necesidad de contar con políticos que hablen con pasión y verdad para afrontar las crisis y liderar un país.
En el Congreso, trata de instalarse la inercia del continuismo gracias al débil pacto entre el PP y Ciudadanos, porque no se captó propósito alguno de enmienda en Rajoy. Frente al continuismo, resuena el discurso del reproche populista que mira al retrovisor. Y otro discurso de rechazo total a Rajoy que no permite intuir si acabará el sábado convirtiéndose en una propuesta decidida para tratar de construir un gobierno alternativo a Rajoy.
Para ofrecer una alternativa con medidas progresistas y valores cívicos que busque reconstruir el Estado de Bienestar y revertir las desigualdades, deberíamos apostar por un diálogo sincero entre partidos, sin líneas rojas, tendiendo puentes y aceptando las diferencias de partida como expresión de respeto al pluralismo de la Cámara.
Pero avanzar en este arriesgado proceso que nos permita sumar fuerzas suficientes, exige liderarlo desde firmes convicciones democráticas y transformadoras. Esto nos ayudaría a gestionar con acierto la voluntad ciudadana expresada en las urnas el 20D y el 26J; solo así se podrá desbloquear la situación.
Para eso estamos en política y no para escondernos en la retórica. Tampoco para plantear exigencias sin salida como las que realizan los independentistas catalanes al insistir en poner el ejercicio de la autodeterminación como una condición para cualquier acuerdo.
De momento, el panorama no tiene buena pinta. No se aprecia disposición general en favor de un esfuerzo colectivo por poner en marcha la legislatura contando con un buen gobierno y una mejor oposición. Nadie debería jugar a escapar de pactos obligados, buscando unas terceras elecciones que deslegitiman el sistema democrático, desprecian las reglas de la democracia y no resolverían la complejidad del mapa electoral.
Lo que vengo escuchando me ratifica en la necesidad de extender el espíritu de regeneración y la cultura de pacto al conjunto de la política. En un escenario final, para salir del bloqueo habría que romper con la actual dinámica de confrontación pura y dura y con las relaciones de desconfianza entre los partidos. Condiciones básicas para que se abra camino la negociación, con seducción, cesiones y rectificaciones.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Madrid, a 31 de agosto de 2016. Publicado en El Socialista Digital.