La alternativa de un gobierno transversal.
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¿Puede el líder de un partido dividido hacer creíble su capacidad negociadora? ¿Podría Pedro Sánchez proponer y gestionar un gobierno alternativo y en minoría si no tiene a su propia fuerza política detrás? La respuesta es obvia y los socialistas debemos ser conscientes y consensuar una estrategia clara a seguir.
Es imprescindible, para no romper el PSOE, pactar una salida a la lucha de poder que permita a Pedro Sánchez avanzar en el difícil proceso de investidura, antes del 31 de octubre, para construir un gobierno alternativo a Rajoy con garantía de estabilidad. Los electores han castigado en Galicia y en Euskadi tanto la división y la falta de una iniciativa política clara como la percepción de que algunas acciones vienen supeditadas por conveniencias ajenas al interés general.
Parto de una premisa elemental: el objetivo prioritario común de las llamadas fuerzas del cambio era lograr un acuerdo transversal sobre la regeneración democrática y las medidas de emergencia para ayudar a millones de familias a salir de la crisis. De modo que, si actúan sin arrogancia, en defensa del bien común y desde la cultura del pacto, se puede lograr un acuerdo programático sobre el común denominador. Ello abriría paso a la investidura de un gobierno reformista nucleado en torno a Pedro Sánchez con un programa concreto de actuaciones para recuperar derechos sociales.
El realismo se impone. Los vetos entre Podemos y Ciudadanos -contradiciendo sus discurso fundacionales- no hacen posible un gobierno a tres. Tampoco se sostiene, por razones de desconfianzas e inestabilidad, ni suma, un gobierno de izquierdas e independentistas. La única salida pasa por acertar en la metodología negociadora a seguir para configurar un gobierno que, sin incluir a Podemos y Ciudadanos, incorpore a personas cualificadas y de prestigio situadas en la órbita de esas fuerzas. Es viable pactar el sí de Podemos, PNV y grupos Canarios y la abstención de Ciudadanos. Tengamos en cuenta modelos de gobiernos en minoría como los de Portugal, País Valenciano, Aragón, Andalucía o Ayuntamiento de Madrid, entre un montón de ejemplos.
Algunos se cansan de repetir que con 84 diputados no se puede gobernar; no es verdad. Por lo que vemos, tampoco podría el PP con 137 que además suscita un mayor rechazo. Las claves de la gobernabilidad residen en dejar a un lado maximalismos, definir los acuerdos de investidura imprescindibles, pactar las discrepancias y aceptar las nuevas reglas de juego de un pluralismo político que invade a todos los Estados europeos.
Un gobierno alternativo y de transición quedaría vinculado a un pacto sobre compromisos esenciales para transitar a la normalización social y política con las fuerzas que apoyaran su investidura. Incluiría, dentro del empoderamiento del Congreso y de una Gobernanza participativa, las siguientes condiciones: - un calendario legislativo, - un comité de coordinación para el seguimiento parlamentario del pacto y las tareas del gobierno - y una metodología para consensuar el proyecto de Presupuestos Generales. Sin olvidar el compromiso de presentar una moción de confianza por el nuevo Presidente a los dos años.
Se necesitan luces largas en el PSOE que ha de pensar cómo defiende mejor las demandas ciudadanas y los valores de la izquierda en una sociedad que, atravesando una grave crisis social, económica, territorial e institucional, sigue votando a la derecha. Pero nuestra credibilidad dependerá del grado de cohesión interna y de la utilidad práctica de nuestra política para la mayoría social.
Si no pudiera alcanzarse un gobierno alternativo, deberemos hacer política desde una oposición incluyente y con afán de cambiar la sociedad hacia la equidad en un sistema que dispara la desigualdad y la exclusión. Pero ante ese debate muchos piensan que es mejor volver a repetir elecciones aún con descrédito para el sistema democrático, mayor abstención y un incremento del voto a las derechas.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
San Sebastián, a 27 de septiembre de 2016 / Publicado en El Diario Vasco.