Nos falta un relato de oposición transparente.

Vivimos un nuevo ciclo parlamentario, muy diferente a todo lo que hemos conocido desde la transición. No solo por contar con un gobierno en minoría de una derecha corrupta y antisocial pero imparable, en una Cámara más plural y representativa, sino por la presencia de un PSOE roto y con una estrategia muy condicionada por la falta de liderazgo y por la necesidad de la Gestora de ganar tiempo para organizarse y dejar bien atados los resultados del retrasado Congreso Socialista. 

Un Partido Socialista que precisa refundarse desde la autocrítica y sobre bases más democráticas de cara a una recuperación de sus señas de identidad como izquierda reformista. Sin embargo, hay quienes administran los tiempos con mano de hierro para que puedan reconquistar el poder interno quienes son partidarios del entendimiento con la derecha y que añoran los tiempos del bipartidismo. 

No sé si Rajoy se resignará a pasar a la historia como el Presidente de la corrupción o si intentará lavar su mala imagen mostrando alguna voluntad de diálogo y negociación, aunque solo sea abusando de la maniobra que encierra la oferta de innumerables Pactos de Estado para diluir y difuminar las alternativas a sus políticas de castigo a la mayoría social.

La primera oportunidad para el PP, si quiere pasar de las palabras huecas a los hechos, será la tramitación de unos Presupuestos ante los que el conjunto de la oposición no debiera permitir ningún recorte más de los derechos y servicios básicos. Es más, debe ser el arranque de una estrategia dirigida a recuperar los contenidos perdidos en un Estado de Bienestar debilitado por la crisis y las medidas del PP. Para el PSOE es un examen decisivo sobre su credibilidad maltrecha y para constatar la posición política equivocada de la Gestora y sus apoyos. 

En este escenario, serán imprescindibles acuerdos transversales para hacer avanzar reformas que combatan la desigualdad, pactos y consensos cruzados sobre los grandes temas, incluido el logro de un Parlamento abierto y participativo que revise a fondo todas sus reglas de funcionamiento para reforzar la confianza ciudadana en la institución más importante de la democracia española. Pero siempre con transparencia y objetivos debatidos y definidos en las instancias del PSOE; desde las asambleas de la militancia en las agrupaciones locales hasta los debates en el Comité Federal. 

Me puede el escepticismo y no creo en un Gobierno presidido por el mismo personaje que ha hecho bandera del inmovilismo, de la falta de diálogo, la imposición de medidas antisociales, el desprecio al Parlamento y de los casos de corrupción del PP. De los casos conocidos y de los que vendrán.

El PSOE ha de superar con dignidad democrática su dramática situación convocando ya las Primarias para que decida la militancia, única decisión que servirá para reconstruir su unidad de norte a sur. Conseguido lo anterior, podrá ejercer una oposición coherente con su programa electoral y útil, a la vez, para mejorar la calidad de vida de millones de personas desfavorecidas que siguen arrastrando las consecuencias de la crisis. Pero hoy las preguntas sobre su relato político y su modelo de oposición son inevitables.

¿Es posible liderar la tarea de posición sin un líderazgo que conecte con sus electores? No se trata de que sea bien visto por la derecha y su aparataje de comunicación. Será necesario, además, promover iniciativas participadas y trabajadas con agentes sociales, asociaciones y colectivos, así como el desarrollo de una oposición incluyente, no sectaria, que busque la colaboración y el entendimiento con otros grupos del Congreso de cara a proposiciones legislativas y a un mejor control del ejecutivo. Aunque dudo de la voluntad de Rivera y Ciudadanos.

¿Seremos capaces los Socialistas de reinventarnos en un escenario parlamentario fragmentado y tensionado hasta encontrar un modelo que comunique nuestro compromiso de actuar como renovada oposición socialdemócrata? Hablo de no renunciar a plantear también en su estrategia, negociaciones transparentes con el Gobierno para obtener mejoras y reformas que beneficien a los trabajadores, parados, pensionistas, excluidos, autónomos y jóvenes. 

¿Tendremos la inteligencia necesaria para configurar en el Parlamento un espacio político propio, que nos dé juego y permita una estrategia de oposición creíble con una identidad diferenciada? Tanto Podemos como Ciudadanos son una feroz competencia para el PSOE, con unos perfiles de acción centrados en el desbordamiento populista de unos y en una puesta en valor del pactismo desde una falsa centralidad por los de Ribera.

La defensa de los compromisos del PSOE ha de hacerse con audacia y sin concesiones ni rebajas que la ciudadanía pudiera considerar sustanciales solo para prolongar la legislatura. Porque está muy presente en el ambiente la amenaza permanente de Rajoy de disolver Las Cortes cuando le convenga. Todo un condicionante que, de no acertar en los pasos a dar y en su explicación, pesará sobre la mermada credibilidad de la Gestora de elefantes. 

Resulta imprescindible que defendamos en el debate presupuestario y en la tarea legislativa, propuestas de mayor gasto social sobre objetivos urgentes. En especial, los referidos a la subida del SMI, un Plan efectivo de lucha contra la pobreza, garantías en la financiación del sistema público de pensiones, incremento de las ayudas a la dependencia, programas para activar el empleo de los jóvenes o ampliación de la cobertura de las prestaciones a los mayores de 52 años parados de larga duración. Todo ello exigirá partidas nuevas de gasto, mejoras en la capacidad financiera de las Comunidades Autónomas e ingresos derivados de una política fiscal más justa y ambiciosa. 

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 4 de diciembre de 2016

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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