La reforma del Congreso que necesitamos.
- Escrito por Super User
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El reglamento del Congreso hace tiempo que se quedó desfasado y está pidiendo una actualización a gritos. De entrada, para que se le incorpore como anexo un código ético de buenas prácticas parlamentarias. Pero pide más para garantizar la ejemplaridad: asegurar la plena dedicación e incompatibilidades de los Diputados, un mayor control sobre sus declaraciones de ingresos y patrimonio, adaptar las conclusiones de un estudio comparativo con otros Parlamentos europeos sobre el régimen retributivo y los recursos de apoyo al trabajo de los Diputados, que se facilite la creación de comisiones de investigación o crear un registro de los grupos de interés o lobbies de presión para regular su actividad.
Desde el punto de vista de la mejora de su operatividad, consideró que el Congreso ha de ampliar el calendario de sesiones de trabajo a los meses de julio y enero; afrontar y debatir con mecanismos más ágiles el tratamiento parlamentario de las cuestiones de la actualidad política y las preocupaciones de la sociedad; mejorar el procedimiento legislativo; promocionar las comparecencias y audiencias públicas en Comisiones y Ponencias de agentes sociales, expertos, asociaciones y organizaciones interesadas o afectadas por el contenido de una iniciativa legislativa; reforzar los mecanismos de control sobre la acción de gobierno, regulando las peticiones de comparecencias urgentes del Presidente y miembros del gobierno; evitar el bloqueo de iniciativas legislativas por el gobierno o la Mesa del Congreso; promover iniciativas parlamentarias de carácter incluyente mediante la participación de entidades y colectivos ciudadanos en su elaboración; y crear foros deliberativos abiertos a la sociedad con el fin de provocar el debate social de sobre una demanda concreta.
El objetivo es alcanzar, con estas y otras reformas (sin olvidar que en la Ley Orgánica de la Iniciativa Legislativa Popular han de eliminarse trabas y exigencias que dificultan su utilización por las organizaciones ciudadanas), un modelo de Parlamento Abierto que lo acerque a la calle con medidas que garanticen la transparencia de una manera objetiva y veraz sobre la actividad de la institución y de los parlamentarios. Un Parlamento que haga accesibles, en su página web oficial, las iniciativas, las huellas legislativas, documentación, vídeos, informes, votaciones, actas y acuerdos en formatos abiertos, tratados de manera que resulten comprensibles.
No debemos olvidar que nuestro sistema político institucional, nacido con la Constitución de 1978, no es un modelo perfecto ni cerrado sino que debe afrontar con decisión la exigencia de una mayor calidad democrática y redefinir, como asignatura pendiente dentro de la regeneración, el funcionamiento del Congreso de los Diputados. Los nuevos tiempos exigen un Parlamento abierto y transparente que abra cauces a la participación de la sociedad, y que refuerce su eficacia legislativa, sus bases éticas, la capacidad de control al Gobierno y la rendición de cuentas de sus miembros.
Desde hace años, pero de modo más patente con ocasión de la crisis económico-financiera, indicadores como el barómetro del CIS y estudios de entidades y organizaciones independientes que trabajan en favor de la regeneración de la vida política, coinciden en destacar la pérdida de confianza ciudadana en los partidos, instituciones y en el sistema democrático. Ya no se puede limitar la democracia, en su versión representativa más clásica, a una simple delegación de voto de los electores en los representantes elegidos cada cuatro años.
Como diputado socialista afirmo que el Congreso no ha estado a la altura que corresponde a la institución máxima de la democracia, que representa la soberanía popular y que debe defender el interés general. Porque en medio de un clima de desafección ciudadana hacia los partidos y los políticos, aprobó una reforma exprés de la constitución (art. 135), no permitió la creación de comisiones de investigación, actuó secuestrado por la mayoría absoluta del PP, no fue capaz de abordar en serio la regeneración democrática, ni la reforma del reglamento del Congreso, ni de discutir una justificada moción de censura a Rajoy por los casos de corrupción y las políticas antisociales que tanta desigualdad, exclusión y precariedad producen.
Es hora de soñar despiertos para recuperar el prestigio del Parlamento y el ejercicio real de sus funciones, fortaleciendo así un sistema democrático que ha consentido retrocesos importantes en el bienestar general de las personas con pérdida de derechos políticos, sociales, cívicos y laborales, casos graves de corrupción y pérdida de valores éticos, ataques a la separación de poderes así como abusos inadmisibles y descontrolados de poder.
Puestos a soñar me atrevo a romper viejos esquemas al plantear que se reconozca un campo de autonomía a la actividad de los diputados en el desempeño de sus funciones, en la actualidad absolutamente tutelados por sus respectivos Grupos. En especial, a la hora de poder intervenir con más libertad en las Comisiones y Plenos, y disponer del derecho propio a registrar iniciativas como Preguntas, petición de datos e interpelaciones. El nuevo reglamento también debería recoger el derecho de los diputados a la libertad de voto por razones de conciencia sin verse sometidos a sanciones.
La reforma del reglamento tendría que hacer posible los anteriores objetivos. Dicha reforma surgirá del trabajo de una Ponencia que estudie los cambios a introducir, una petición ya solicitada por el Grupo Parlamentario del PSOE pero que tropieza con la desgana y el inmovilismo del PP.
Los compromisos antes expresados garantizarían un Congreso que, en desarrollo del art. 23.1 de la Constitución, abra espacios de diálogo democrático para integrar las inquietudes y propuestas surgidas en la sociedad, ofreciendo cauces horizontales y verticales de participación que aprovechen las tecnologías con todas sus potencialidades. De ese modo, se conseguiría escuchar e implicar a la ciudadanía y a sus organizaciones en los asuntos públicos, incluidos los debates de reflexión política y las consultas en el desarrollo de los procesos legislativos.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
San Sebastián 1 de diciembre de 2016 / Publicado en El Socialista Digital