Por unas primarias del PSOE democráticas y con debate de ideas.

Las Primarias son la prueba del algodón para la democracia en el PSOE. Y la gran oportunidad para desarrollar un debate abierto entre los candidatos y de modo participativo entre la militancia sobre un nuevo proyecto de izquierda para el PSOE. Por eso no me gusta la imagen de crispación que proyectamos los socialistas en tiempo de crisis, concediendo a nuestros desencuentros una importancia mayor que a los problemas que sufren millones de familias; lo que muestra que nos falta madurez democrática y cultura política.

Son inadmisibles las acusaciones de deslealtad al PSOE dirigidas a quienes apoyamos y votamos no a la investidura de Rajoy. Tampoco son de recibo las acusaciones de traición a compañer@s que toman posiciones de cara a las Primarias. Los socialistas tendríamos que ser capaces, en los próximos meses, de respetarnos para que el debate pendiente se desarrolle con argumentos y coherencia, sin olvidar la autocrítica por los errores que nos han conducido a esta fractura.

Es necesario reafirmar nuestras convicciones para, desde ellas, defender un nuevo proyecto de país y un modelo de funcionamiento democrático para el PSOE. Sobran las descalificaciones personales y las gruesas acusaciones, impropias entre socialistas. La crítica, necesaria en el debate, es otra cosa. Ahora toca defender y aplicar las reglas de la democracia tras los acuerdos del Comité Federal sobre las Primarias y el Congreso del PSOE. No podemos convertir las Primarias en un foro de necios que luchan por el control del poder.

Por ello, quienes junto a Pedro Sánchez construimos el nuevo relato político de la Socialdemocracia para el siglo XXI, hemos de liderar un debate de ideas ejemplar ante una sociedad española que estará observando. Somos socialistas, somos una parte de la izquierda y tenemos que promover un debate con rigor y sin miedo, ejerciendo la libertad con respeto a las diferente opiniones existentes en la familia del PSOE. Nos jugamos la recuperación de la credibilidad.

Las Primarias para elegir la Secretaría General no son un fin en sí mismas. Representan la mejor oportunidad para alimentar un debate de ideas entre socialistas que ha de ser ejemplar y respetuoso en las formas. Un debate transparente entre las candidaturas que concurran sobre el proyecto que necesita España para afrontar con propuestas las incertidumbres que nos angustian aquí y en Europa en materia de empleo, crecimiento justo y sostenible, consecuencias de la economía digital, derechos sociales, pensiones públicas, armonización y reforma fiscal e inmigración. Pero también sobre un modelo de liderazgo integrador y compartido que afronte el desafío de gobernar con una acertada estrategia de alianzas con fuerzas de progreso.

Tenemos las ideas y propuestas para hacer posible la unidad del PSOE y la recuperación tanto de la credibilidad del socialismo entre la ciudadanía como de la vocación del PSOE de ser una fuerza de gobierno y mayoritaria en la izquierda. Por eso trabajamos en un proyecto dirigido a una mayoría social que pueda ser identificado como una alternativa socialista real y diferenciada de las políticas neoliberales de la derecha que encarnan Rajoy, el PP y Rivera.

Las Primarias han de servir para recuperar los comportamientos democráticos. Me refiero al respeto al pluralismo interno, al juego limpio en las redes sociales y con los censos, a la igualdad de oportunidades para todos los candidatos y a la neutralidad exquisita que han de mantener la Gestora y cada instancia territorial de dirección en el PSOE.

La crisis del PSOE no se puede resolver en los despachos, pactando entre los generales y la vieja guardia el resultado de las Primarias para inducir luego o condicionar el voto de la militancia. Me parecen comportamientos contrarios al cambio que defendemos en las instituciones y alejados del espíritu de regeneración política que debe presidir la vida de los partidos.

Si lo hacemos con inteligencia ganaremos todos, incluido el sistema democrático. Y al día siguiente de la decisión de la militancia en las urnas para elegir a su Secretario General, podremos mirarnos a la cara sin rencor y recorrer con lealtad una nueva ruta para superar la crisis que nos desacredita. Por eso, de aquí a junio, no podemos jugar a destrozarnos.

Soy partidario de una democracia que empodere a las bases del PSOE mediante un pacto con la militancia que suponga una nueva concepción de la delegación del poder en los dirigentes. Quiero que se reconozca, sin complejos, el papel que corresponde a la militancia socialista en los debates, en la elección de los dirigentes y cargos públicos y a la hora de ser consultada ante decisiones estratégicas trascendentales. Defiendo, en consecuencia, los procesos internos propios de una democracia participativa y la rendición de cuentas.

Se trata de poner en valor el papel de la militancia socialista para que recupere la ilusión en torno a un proyecto que consiga sumar a gente joven y, con ello, derrotar a la derecha. Frente a la desmotivación que propicia la vieja dinámica de los aparatos, la militancia tiene que sentirse unida por sus convicciones para hacer y sentir la política de modo que proyecte esperanza y a la vez cohesión hacia una sociedad que desconfía de nosotros.

Odón Elorza /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

20 de enero de 2017  / Publicado en El Diario Vasco el 25 de enero de 2017. 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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