El PSE aislado en la vía muerta de Patxi López.

El pasado 26 de octubre, días antes de la inaudita votación de abstención en la investidura de Rajoy, el dirigente del PSE, Mikel Torres, expresó a la prensa que Patxi López era "la mejor opción para unir al partido". Todavía Pedro Sánchez ni siquiera había decidido el sentido de su voto ni por tanto su renuncia al acta de diputado. Pero en Euskadi, al margen de las decisiones de Sánchez, la dirección del PSE ya había decidido poner en marcha la candidatura de Patxi. Así se escribe la historia. Por cierto, esa precipitada declaración fue ratificada en diez días por el propio Torres, señalando que sería un líder de consenso y que "los que se han enfrentado salen tocados"; adelantando los argumentos que luego han sido los ejes de la campaña del magnífico ex Lehendakari socialista.

Me preocupa que esta decisión de la Comisión Ejecutiva del PSE, al margen de la neutralidad, se ratifique tras los datos de los avales presentados por Patxi López. No tiene posibilidad de ganar pero sí de beneficiar las posiciones políticas de Susana Díaz o de Pedro Sánchez. De este modo, el PSE corre el riesgo de entrar en un coma profundo si no despierta a tiempo de su sueño y acierta en su apuesta.

Todos los socialistas vascos sabemos que lo que está en juego en las primarias del PSOE no es un reparto de poder en Ferraz, sino contar con un proyecto y un relato coherentes que nos permitan recuperar nuestra credibilidad, también en Euskadi. Por eso, los socialistas vascos nos jugamos todo en estas primarias, al no olvidar que hoy somos la cuarta fuerza, que gobernamos en coalición con el PNV y que necesitamos articular un relato político propio en Euskadi.

La militancia del PSE no se merece una suerte de continuismo, que es lo que representa Susana Díaz, ni puede contradecirse mediante una ayuda indirecta a quien defendió la abstención en la investidura de Rajoy y nombró una Gestora sectaria. Ni debiera permitir que su voto se confunda entre las filas de una vieja guardia que defiende la gran coalición. Es tiempo de recuperar la coherencia y apostar por un nuevo Suresnes.

Lejos de ocupar una posición activa y de vanguardia en la regeneración del PSOE, de aportar talento para afrontar la reconstrucción de la unidad, el PSE camina al aislamiento. Quedará confundido en medio de un discurso circular sobre la unidad tras la manifiesta debilidad y el descuelgue de Patxi en la fase de avales y con la bandera de una tercera vía que se convirtió en una vía muerta.

El PSE puede aparece hoy, a los ojos de la ciudadanía vasca, como un aliado indirecto de Susana. Eso pretenden socialistas como Ramón Jauregui quien repite que no ve diferencias entre las posiciones de Patxi López y Susana y propone un pacto entre ambos. Esto sí que sería un choque de trenes entre la militancia y el electorado de un PSE que se quedaría sin espacio político en el inmediato futuro de las municipales.

Frente a lo que nos anuncian los grupos de presión de la derecha, sumándose a la campaña orquestada del voto del miedo, y algunos agoreros, NO habrá ruptura en el PSOE, ni escisión, ni podemización de socialistas, ni se romperá España, ni se acabará el mundo tras el 21M. Los problemas reales de la gente - lo que más nos preocupa - seguirán estando ahí.

Por ello, necesitamos, de San Sebastian a Sevilla y de Barcelona a Madrid, un proyecto claro que dé respuesta a cuestiones claves como la estrategia de alianzas para ganar a las derechas, un modelo territorial para un Estado plurinacional, resituar al PSOE en su espacio natural de la izquierda, afrontar con decisión la regeneración democrática frente a la corrupción del PP y los ataques al Estado de Derecho. En definitiva, contribuir desde el PSOE a refundar una socialdemocracia europea en crisis que afronte los nuevos desafíos del Siglo XXI y reforzar la democracia participativa en el PSOE con consultas a la militancia en cuestiones decisivas.

La realidad es que la unidad del PSOE se construye en torno al debate sobre un proyecto autónomo frente a la derecha y sus poderes, como hace Pedro Sánchez. Un proyecto que deberemos construir para que sea alternativo a las políticas de Rajoy, que devuelva la ilusión y el orgullo a los socialistas y la esperanza a los electores. Por eso, lamento que la oferta sincera de Pedro Sánchez a Patxi López de caminar juntos por la unidad y la integración, sin esperar al día 21 y acordando puntos programáticos, haya recibido el rechazo del ex-Lehendakari.

Ante ello, pido a los socialistas vascos que no se resignen a la situación del PSE en Euskadi, ni permitan que tutelen nuestra libertad de elección ante las Primarias del domingo 21M. Tenemos la oportunidad de apoyar un proyecto de esperanza que tiene las convicciones de su lado, el recuperado orgullo de ser socialistas y la fuerza de la épica para soportar tanto acoso, vencer a la derecha y reconstruir la unidad del PSOE.

San Sebastián a 12 de mayo de 2017.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en El Diario Vasco el 13 de mayo de 2017

Odón Elorza

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