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El discurso de investidura visto desde el gallinero.
Parafraseando al líder de Podemos, Pedro Sánchez ha señalado esta tarde en el Congreso, a la vista de la configuración tan plural del Parlamento, que "el poder se toma desde el consenso, no por asalto". Lo cual, en los nuevos tiempos que corren, conlleva grandes dosis de épica.
Hemos escuchado el discurso de investidura de Pedro Sánchez desgranando la lista de reformas que contempla el pacto con C's, sin olvidar que se pueden incorporar objetivos que han quedado fuera una vez en el gobierno. Y la sensación que flotaba en el Congreso, por encima de la sonrisa burlona de Rajoy y sus acólitos, es que lo comprometido resulta ambicioso.
Ha sido una intervención necesariamente larga, pero no tediosa, como corresponde a quien debía situar el pacto transversal en su contexto y exponer las principales medidas de gobierno en materias de empleo, regeneración y de lucha contra la creciente desigualdad y la corrupción. Ha repetido la importancia del diálogo -con especial énfasis en el desencuentro con Cataluña- , el entendimiento y la necesidad de cesiones mutuas para avanzar desde la próxima semana, si ganara la votación, en un proceso imparable de cambio.
No ha empleado descalificaciones sino mucha pedagogía y ha efectuado llamadas constantes a la complicidad a otros grupos de la izquierda, insistiendo en que dejar la pureza no es abandonar las convicciones propias ni renunciar a los principios máximos. Eso sí, Sánchez ha recordado la contrarreforma del PP en estos cuatro años y situado a Rajoy ante sus responsabilidades. Nadie podrá afirmar que ha buscado la abstención de la vieja y corrupta derecha.
Queda el gran debate y las tensiones de mañana, sí. Pero la pregunta que corre ya por los pasillos del Congreso es si el acuerdo firmado por el PSOE con C's, deja un margen suficiente para abrir una negociación con otras fuerzas de la izquierda que permita sumar apoyos en favor de una alternativa de gobierno de cambio en una segunda oportunidad. Habrá dos meses.
Tras la intervención de Pedro Sánchez me atrevo a afirmar que sí. El difícil ejercicio de dialogar en dos mesas a la vez no se repetirá. Desde el sábado, si la investidura del líder socialista no prospera, tocará centrar el esfuerzo negociador en Podemos y otros grupos, sobre una base de partida con C's y en un proceso en el que será imprescindible que Albert Rivera entienda la necesidad de ampliar el pacto por la izquierda. También Podemos debiera comprender que un pacto transversal exige algunas renuncias de partida.
Dicen que el acuerdo de legislatura entre el PSOE y C'S se mantendrá mientras dure esta legislatura. La complejidad del reto estriba en ser capaz de ampliar, mejorar y concretarlo desde un sesgo inequívocamente progresista y, por tanto, no identificable con las políticas impuestas por Rajoy.
Si de lo que se trata por parte de Podemos, para iniciar una negociación, es exigir al PSOE que rompa el pacto firmado con C's, no se podrá avanzar. Será preciso buscar margen suficiente y garantías de cumplimiento para una negociación que sea compatible con lo acordado por Pedro Sánchez con Albert Ribera. Yo lo veo posible en estos dos largos meses en los que, a buen seguro, se producirán acontecimientos, nuevos escenarios y presiones.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Madrid, 1 de marzo de 2016
Para El Socialista_digital