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Agenda de actividades del Diputado. Semana del 12 al 18 de noviembre.

LUNES 12 de noviembre:

17h. Reunión con el Plan Estratégico de San Sebastián.

19h. Charla/debate sobre el Acuerdo Presupuestario en la Casa del Pueblo de Errentería, PSE-PSOE.

 

MARTES 13:

07,30h. Viaje a Madrid.

10,30h. Reunión del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.

15h. Sesión de Pleno del Congreso.

 

MIÉRCOLES 14:

09,00h. Pleno del Congreso, sesión de control al Gobierno.

16h. Comisión de Investigación del accidente del Tren Alvia.

18h. Comisión de Seguridad Vial y Movilidad Sostenible.

 19,30h. Asistencia a la Asamblea de la Agrupación de Las Rozas del PSOE.

 

JUEVES 15:

09h. Pleno del Congreso.

22h. Debate sobre la actualidad política en 24h de TVE.

 

VIERNES 16:

 07,30h. Viaje de vuelta a San Sebastián. 

- Redaccion de dos Artículos sobre Presupuestos y Regeneración Democrática. 

 

SÁBADO 17:

 

DOMINGO 18:

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Agenda de actividades del Diputado. Semana del 29 de octubre al 4 de noviembre.

MARTES 30 de octubre:

 

07,30h. Viaje de San Sebastián a Madrid.

10,30h Reunión en el Congreso del Grupo Parlamentario Socialista . Preparación del Pleno.

12h. Reunión del grupo de trabajo del PSOE sobre reforma de la Ley de Memoria. En la sede de Ferraz.

13,30 h Entrevistas para televisiones.

15 a 21h. Pleno del Congreso.

MIERCOLES 31 de octubre :

09,00 Pleno del Congreso. Sesión de control al Gobierno.

11,30h. Reunión interna de los diputados del PSOE en la Comisión de Hacienda.

13,30h. Reunión de la Mesa y Portavoces de la Comisión de Hacienda.

16,00h. Comisión de Investigación sobre el accidente del tren Alivia en Santiago.

19,10h. Viaje de vuelta de Madrid a San Sebastián. 

VIERNES 2 de noviembre:

Jornada en San Sebastián dedicada a la preparación de iniciativas parlamentarias.

SABADO 3:

Trabajos de actualización de la página web.

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Las Primarias del PSOE y mi defensa de Pedro Sánchez y de un nuevo proyecto Socialdemócrata.

Mi aportación a este libro que aspira a recoger los acontecimientos que se vivieron en el PSOE con ocasión de su grave conflicto interno, a raíz de la dimisión forzada de Pedro Sanchez como Secretario General en aquel Comité Federal del 2 de octubre de 2016, va a consistir en una selección de escritos ordenada en el tiempo.

Son textos en caliente publicados en aquellos largos meses que transcurrieron hasta la celebración de las Primarias democráticas reclamadas por la militancia, así como del 39 Congreso Federal que dio su aprobación al proyecto Socialdemócrata del nuevo PSOE. En estos cinco artículos expreso las ideas, ilusiones y vivencias personales que me acompañaron durante aquella larga crisis. He preferido no retocarlos.

Confieso que desde el principio, cuando inicié la celebración de actos por todo el pais -acompañando a compañeras como Zaida, Luz o Susana - estuve convencido de que aquella batalla se ganaba. Y la ganaba un nuevo PSOE porque había un relato político claro detrás de Pedro Sánchez, una épica que impulsaba y daba fuerza a buena parte de la militancia socialista y a miles de simpatizantes así como una tremenda ilusión colectiva contagiosa por recuperar el orgullo de ser socialista ante los nuevos retos del siglo XXI.

Odón Elorza Diputado Socialista.

San Sebastián, 21 de febrero de 2018.

 

 

CARTA ABIERTA A LOS SOCIALISTAS DEL NO Y DE LA ABSTENCIÓN

(30 de octubre de 2016)

Todos somos necesarios; ahora más que nunca. Nadie sobra en el Partido Socialista y por encima de diferencias que debemos ser capaces de encauzar, tras la reflexión y el debate que favorecen los cauces de una democracia interna hoy congelada, tendremos que repensar un proyecto socialista que se ha evidenciado fallido. Un proyecto con liderazgos incluyentes y democráticos, desde la izquierda, que hay que reconstruir para conectar con una sociedad y un mundo en permanente transformación.

No soy capaz de explicar la tristeza que arrastro tras los episodios de confrontación vividos a lo largo de octubre en el PSOE y del dolor que me causó un posicionamiento de voto en favor de la abstención a la investidura de Rajoy. No me siento orgulloso por haber votado NO. Y más tras comprobar cómo ha cambiado, en estas semanas, el clima de convivencia y la complicidad dentro del Grupo Parlamentario del Congreso. Pero no me arrepiento, lo hice en conciencia, de acuerdo con mis convicciones y con el papel que siempre defendí que debía jugar la ética en la vida política de un país "tocado" por la corrupción y las falsas promesas electorales.

Al conocer de cerca las circunstancias que han originado un enfrentamiento irresponsable entre los dirigentes alineados en un bando o en otro, vaticiné hace meses que nos llevaría al suicidio. Lo peor es que no veo que la Gestora esté trabajando en la buena dirección para lograr una solución. Una vía imprescindible de distensión y diálogo mediante la convocatoria de los procesos de decisión para la militancia que haga posible la recuperación de la credibilidad del PSOE y la confianza ciudadana en un proyecto que ha sido cuestionado, desde dentro, en políticas esenciales para resolver los problemas de la gente y el país.

Respeto el sentido de voto que realizó la mayoría del Grupo Socialista en favor de la abstención, aunque no lo comparta. Del mismo modo que, reconociendo que no tengo ninguna superioridad moral sobre la posición que han mantenido los demás compañeros diputados, que actuaron de acuerdo con la disciplina de voto, afirmo que defenderé mis derechos como militante socialista, con absoluta firmeza, frente a cualquier ilegalidad o exceso.

Me queda la esperanza de que esos 15 votos socialistas de rebeldía a la abstención a Rajoy, como respuesta a un conjunto de acontecimientos que rompen con nuestros compromisos electorales y con los procesos democráticos en interior de la organización socialista, hayan servido para representar el sentimiento y la posición política de buen número de votantes y militantes socialistas. Una respuesta, también, frente a los adversarios que quieren aprovechar nuestra fractura para laminarnos.

Una votación unánime y forzada de los diputados socialistas en favor de la abstención - frente a una salida más lógica como suponía una abstención de mínimos- hubiera sido una ficción respecto a las diferentes posiciones expresadas en el grupo. El cumplimiento del llamado "mandato imperativo" y de la disciplina hubieran provocado más desafección y ruptura de vínculos por parte de muchos votantes y militantes con la dirección del PSOE y con el Grupo Parlamentario.

Han comprobado que en el Congreso no están huérfanos de representación y que hay diputad@s socialistas -que podían haber sido bastantes más- que pensamos como ellos y que hemos actuado, más allá de presiones, creyendo defender mejor, con nuestro rechazo a Rajoy, la dignidad y la coherencia de la alternativa socialista como parte de la izquierda.

En mi caso es un tiempo de resistencia para, a continuación, defender una salida a la grave situación y fijar una estrategia de oposición acertada; una tarea compleja. Desde esa contribución, confío en ayudar a poder avanzar en la tarea de repensar un PSOE más democrático y refundar el ideario y las grandes propuestas de la Socialdemocracia ante los retos de un mundo globalizado, insostenible, plagado de incertidumbres, injusticias y de profundas desigualdades. 

 

EL ESPÍRITU DE XIRIVELLA Y LA ÉPICA DE LA MILITANCIA.

(17 de noviembre de 2016)

Nació con fuerza el sábado en esa localidad valenciana en la que Pedro Sánchez reapareció tras su dimisión como líder del PSOE y su renuncia al escaño de diputado. El acto fue diferente a lo tradicional porque, dentro de su sencillez, estaba envuelto de la magia que acompaña a la política cuando proyecta esperanza, ilusión colectiva, complicidad y reconocimiento de la polifonía que hay en el PSOE.

También el clima de pasión que se respiraba hizo crecer el sentimiento de orgullo socialista y la confianza en un Pedro Sánchez que -con sus errores y miedos- es considerado como víctima de un complot.

El espíritu de Xirivella simboliza toda una reivindicación democrática y se apoya en tres consideraciones políticas de calado. Significa devolver la voz a la militancia del PSOE como un ejercicio de democracia interna que pasa por convocar sin demora interesada un Congreso con Primarias, condición necesaria para recomponer la unidad de un partido que es y debe seguir siendo plural. A partir de ahí llegará la recuperación de la credibilidad si con un liderazgo incluyente y compartido salen reforzadas las señas de identidad de un partido Socialdemócrata transformador.

El espíritu se ha ido gestando día a día, sobre todo desde el Comité Federal del 1 de octubre. Muchos y lamentables enfrentamientos y deslealtades acaecidos a lo largo de 2016, tras otro nefasto Comité Federal que impuso líneas rojas al diálogo celebrado el 28D de 2015, contribuyeron a proyectar la imagen de un PSOE roto que ya venía soportando los cantos en favor de una gran coalición y -a posterior- de una abstención que, finalmente, se plasmó con la investidura gratuita de Rajoy.

Estos hechos fueron alimentando un sentimiento reivindicativo y de enfado en las bases que quieren participar y ser consultadas. Una militancia que no padece ningún virus de podemización ni necesita que nadie tutele su capacidad de decisión.

No se debería alegar que ahora toca analizar las causas de las derrotas electorales antes de convocar las Primarias. Hay trampa y suena a excusa para enfriar los apoyos a Sánchez y poder administrar los tiempos a conveniencia. En realidad, ese análisis, que incluya las declaraciones desleales y sus efectos, se puede abordar en un Comité Federal y no requiere de una conferencia.

Además, unas Primarias conllevan un debate en profundidad en torno a las propuestas que haga cada candidat@ sobre el modelo de partido, modelo territorial para un Estado plurinacional, política de alianzas y propuestas frente a la crisis así como los retos a superar por una nueva Socialdemocracia en un mundo globalizado, tecnológico, cada vez más desigual por culpa del neoliberalismo y que ve amenazada su democracia por los populismos.

El peligro de permanecer sin liderazgo ni Ejecutiva Federal planeaba en Xirivella porque la situación supone dar una ventaja insuperable a un Rajoy que puede disolver el Parlamento cuando le convenga y pillar al PSOE enfrascado en debates sobre los resultados electorales. A no ser que exista un pacto no conocido que garantice (?) la duración mínima de la legislatura.

La unidad del PSOE no se puede imponer ni ser materia de disciplina sino que parte de la aceptación del pluralismo del partido, de la ética en los comportamientos y de las lealtades básicas. Debemos buscar la unidad de norte a sur, sin exclusiones ni más descalificaciones a compañer@s socialistas por pensar diferente. Nadie sobra en el Partido Socialista porque nuestros adversarios no son otros socialistas sino la derecha que ha provocado tantos sufrimientos a la ciudadanía y es responsable de la corrupción.

Los argumentos, la mesura y el respeto han de ir de la mano para ganar a quienes se mostraron, durante un año, contrarios a intentar construir un gobierno alternativo a Rajoy. El PSOE de Xirivella quiere reforzar un proyecto político colectivo que sea autónomo frente a las presiones del PP y de los poderes económicos, un proyecto de izquierdas que constituya una alternativa al PP, no que se presente como mera alternancia al PP. Y consciente de que "la batalla interna" parece desigual, a la vista de la actitud de muchos medios y de la pesada maquinaria que maneja Ferraz, será necesario tirar de épica y promover, gracias a la movilización de la militancia, debates en las Casas del Pueblo.

En su primera intervención, Pedro Sánchez pidió perdón por los errores cometidos e insistió en la importancia de cumplir con la palabra dada al electorado, añadiendo que solo si somos capaces de unir al PSOE podremos ganar a la derecha y unir a la izquierda. Palabras muy aplaudidas por los presentes que gritaron repetidamente "No es No".

El movimiento por la reconstrucción democrática del PSOE ha iniciado su marcha, con fuerza, para que nadie caiga en la resignación.

 

CONSTRUIMOS LA ALTERNATIVA SOCIALISTA. 

(30 de enero de 2017)

Va a ser necesario todo el entusiasmo de las convicciones y un pensamiento democrático y crítico frente al sistema y los sectores inmovilistas de todo color para contribuir a un debate clarificador sobre la alternativa socialista que necesita este país. Si lo hacemos bien es posible que nos permita recuperar la credibilidad del PSOE y su unidad tras unas obligadas Primarias abiertas.

La clave en el PSOE está en cambiar la forma de sentir y hacer política, desde Ferraz hasta las Casas del Pueblo. Se impone actuar con ética y reforzar los mecanismos de la democracia interna en el Partido Socialista para evitar un cierre en falso del capítulo de errores continuados que nos ha llevado a la actual confrontación. Sin asegurar estas premisas, las teorizaciones de sabios y expertos de laboratorio no servirán de nada.

De ahí la exigencia democrática a la Gestora interina de cumplir con su única función, consistente en la convocatoria de Primarias y Congreso Extraordinario sin más dilación ni tutelas sobre las bases. Es un paso imprescindible para devolver la voz y la capacidad de decidir a la militancia. Solo así se podrá apostar por la unidad y salir de la situación de anormalidad democrática en la que han instalado el PSOE desde el uno de octubre.

Las Primarias para la elección de la Secretaría General no son un fin en sí mismas. Representan la mejor oportunidad para abrir, ante la sociedad española, un debate entre socialistas que ha de ser ejemplar y respetuoso en las formas. Un debate transparente entre las candidaturas que concurran sobre el proyecto que necesita España, el relato del PSOE para afrontar las incertidumbres que nos angustian -sobre todo en materia de empleo, derechos sociales, desigualdades y pensiones-, el modelo de liderazgo y la estrategia a seguir en la que juega un papel decisivo la búsqueda de alianzas.

Serán ideas y propuestas a debatir para hacer posible la reconstrucción del PSOE y la recuperación tanto de la credibilidad del socialismo entre la ciudadanía como de la vocación del PSOE de ser una fuerza de gobierno y mayoritaria en la izquierda. Para ello, trabajamos en un proyecto dirigido a una mayoría social, que pueda ser identificado como una alternativa socialista real y diferenciada de las políticas neoliberales de la derecha que encarnan Rajoy y el PP.

Tras el desgaste del PSOE, anterior a la gestión fallida de la crisis por el Gobierno de Rodriguez Zapatero y que tiene mucho de acomodación al poder y de desconexión con los nuevos problemas de la ciudadanía en el mundo global del capitalismo salvaje y las tecnologías, no será tarea fácil reforzar nuestras señas de identidad. Hacerlo nos permitirá un rearme ideológico para participar en la refundación de la Socialdemocracia europea que dé respuestas a los retos del siglo XXI.

En el marco de un Congreso, ya con la Comisión Ejecutiva del PSOE, deberemos dar respuestas claras desde la Socialdemocracia a problemas de envergadura como: las consecuencias de la globalización y la soberanía compartida; la economía digital, la robótica y las tecnologías que inciden en el empleo; las migraciones y el respeto a los derechos humanos; la desfiguración del espíritu europeo; la defensa de la democracia frente al avance del populismo y la amenaza de la extrema derecha; la supervivencia del planeta y las políticas de sostenibilidad; el combate contra los paraísos fiscales y un capitalismo financiero desregulado y especulativo; el terrorismo yihadista y las guerras regionales; la fragilidad del Estado de Bienestar y el aumento de las desigualdades; la prevención de la corrupción y la regeneración de las instituciones internacionales; y los problemas de la demografía y la pirámide de edad.

Ha sido una democracia interna débil, en la que no han funcionado los mecanismos de reflexión, diálogo y debate a tiempo en instancias como el Comité Federal y el Comité Territorial, la que ha permitido el choque de trenes entre sectores del aparato del partido, las actitudes de deslealtad y la fractura final del PSOE tras la conspiración orquestada contra Pedro Sánchez por los poderes nostálgicos del bipartidismo. Deberá ser ahora la militancia quien gane, en todo caso, con el ejercicio de su voto en las Primarias. Algo que no resultaría posible si las élites del aparato, los Generales y la vieja guardia alcanzan un pacto de poder que lleve a desvirtuarlas.

Leemos estos días que diferentes Generales (secretarios) y líderes territoriales dicen querer consensuar las diferencias y pactar entre ellos para que haya una candidatura única a la Secretaria General porque así se preserva mejor la unidad del partido. Me parecería un error soslayar ante la militancia un debate que ya está abierto, dando un portazo a las Primarias al "ofrecer" una solución pactada.

En todo caso, no tendría ninguna lógica que quienes abogan por una tercera vía sumaran sus fuerzas con la Gestora y Susana Díaz.

Esta crisis no se puede resolver en los despachos, pretendiendo predeterminar mediante un pacto el resultado de las Primarias para inducir luego el voto de la militancia socialista. O lo que sería peor, impedir el voto de la militancia en unas Primarias que no se celebrarían si echan de la carrera a Pedro Sánchez. Son comportamientos que van contra el cambio que defendemos en el interior del PSOE y contrarios al espíritu de regeneración política en los partidos.

Soy partidario de una democracia que promueva los debates y empodere a las bases del PSOE mediante un pacto con la militancia que conlleve una nueva concepción de la delegación del poder en los dirigentes. Quiero que se reconozca, sin complejos, el papel que corresponde a la militancia socialista en los debates, en la elección de los dirigentes y cargos público y a la hora de ser consultada en situaciones excepcionales. Defiendo, en consecuencia, la rendición de cuentas y la aplicación de procesos que forman parte de una democracia participativa.

Se trata de poner en valor el papel de la militancia socialista para que recupere la ilusión en torno a un proyecto que consiga sumar a la gente joven y, con ello, derrotar a la derecha. Frente a la desmotivación que propician algunos aparatos del PSOE, la militancia tiene que sentirse unida por sus convicciones y trabajar con formas innovadoras, proyectando esperanza y a la vez cohesión hacia una sociedad expectante.

Es innegable que el PSOE arrastra una crisis de liderazgo. Ante ello, nuestra solución consiste en un modelo de liderazgo integrador del pluralismo existente en el PSOE, incluyente con una metodología de trabajo abierta a la interacción con los movimientos y sectores de progreso de la sociedad, inclusivo de las demandas y de la lucha contra los recortes de derechos básicos que afectan a las clases populares y compartido -delimitando con claridad los papeles de liderazgo- con otros dirigentes territoriales.

 

PEDRO EL ROJO. 

(24 de febrero de 2017)

La estupidez en la política no tiene límites y todas las mentiras sirven cuando de una conspiración se trata. Porque, visto el tono viejuno de las descalificaciones que se han producido en avalancha desde que Pedro Sanchez y su equipo presentamos el Proyecto político de la candidatura a las Primarias del PSOE, se evidencia que estamos en medio de las turbulencias de la segunda parte de "la conspiración del bipartidismo".

Cuando menos, quienes atacan utilizando aquellos medios de prensa al servicio de la derecha o del más puro amarillismo, deberían reconocer que Pedro Sánchez dispone no sólo de un relato político coherente, que ha devuelto a la militancia el orgullo de ser socialista, sino que, además, ya tiene un proyecto abierto al debate y la participación. Algo que denunciaban parapetados tras la grisura de las ponencias encargadas por la Gestora y de cuyo trabajo hemos sido excluidos un buen número de socialistas.

Cabe decir aquello de "a las trincheras que vienen los nuestros" cuando Lambán, Page, Carmona, Abel Caballero, entre otros, en un exceso verbal más propio de una derecha rancia, acusan a Pedro de rojo y extremista por querer resituar al PSOE en su espacio natural, la izquierda, con un documento de estrategia dirigido a construir las bases de la Nueva Socialdemocracia en España y Europa. Aunque según Caballero, "el PSOE es socialdemócrata, no de izquierda". Llegados a este punto, uno no entiende semejantes ataques a un documento ideológico y estratégico.

Estos defensores de las esencias advierten a la militancia y a la ciudadanía que la intención del rojeras es fracturar el PSOE, venderlo a Podemos, sin explicar nunca sus acusaciones. A Pedro Sánchez le acusan también de querer romper España porque decimos y entendemos que vivimos en un país plurinacional, como viene a considerar el artículo dos de la Constitución. Para botón de muestra es bueno recordar que, además de Euskadi, Cataluña y Galicia, las comunidades de Andalucía, Aragón, Valencia,.., se reivindican en sus Estatutos como Nacionalidades Históricas (!). Pero algunos no se han enterado del detalle.

Volvemos, 80 años después, a escuchar de boca de algunos socialistas -y por supuesto de la derecha y sus voceros- que España corre peligro de convertirse en una España roja y rota. ¡Es como para frotarse los ojos y comprobar si el calendario señala que estamos en 2017!

Debemos dar respuesta a tanta estupidez y a otras cositas peores que se dan y entran dentro del campo de las presiones, las maniobras con los censos, las llamadas recordatorias de obediencia y las advertencias a cargos si no toman el camino correcto para enfilar las Primarias y el Congreso. Esa respuesta no puede ser otra que la calma que proporciona el saberse apoyado por las convicciones, la sonrisa condescendiente, la defensa de un modelo de partido más democrático y transparente y el esfuerzo máximo por explicar el Proyecto "Somos Socialistas" en cada Casa del Pueblo y donde sea preciso.

Aunque parezca una ingenuidad, de vez en cuando pediremos a la Gestora que actúe con neutralidad y que llame la atención a aquellos dirigentes que destaquen por excesos verbales que resultan perjudiciales para la credibilidad del PSOE.

Mientras, trabajaremos por reforzar nuestras señas de identidad como Partido Socialista, algo que debe ir unido a la implicación en el proceso por recuperar una Socialdemocracia europea que lleva años sumida en el desconcierto.

La Socialdemocracia es más necesaria que nunca para formar un bloque de progreso en Bruselas, corazón de una Europa en crisis que se queda sin alma, acosada por las políticas neoliberales, el nacionalismo más insolidario, el populismo, la xenofobia y el terrorismo yihadista.

Frente al nuevo orden mundial, las desigualdades e injusticias que avanzan sin freno, los ataques a la democracia y al Estado de Derecho y los profundos cambios que han experimentado las estructuras de nuestras sociedades, es urgente que despierte la Socialdemocracia.

Lo deberá hacer si queremos afrontar con alguna garantía de éxito los nuevos desafíos de este siglo, como la globalización y el crecimiento de las desigualdades, la desregulación de los mercados financieros, los paraísos fiscales, la economía digital, los nuevos fenómenos políticos como el populismo, la debilidad de la democracia, las migraciones, el cambio climatico, el terrorismo y el cambio tecnológico.

Las respuestas a esos problemas de envergadura van con retraso por parte de la Socialdemocracia. Sí, los socialistas vamos tarde pero la candidatura de Pedro Sánchez quiere intentarlo. ¿Por qué no impulsando desde un PSOE rojo el proceso de refundación de una nueva Socialdemocracia?

 

GANAMOS LAS PRIMARIAS : HICIMOS LO MÁS FÁCIL

(3 de Julio de 2017)

Cuando Pedro Sánchez se asomó a la ventana para saludar a los socialistas que celebraban el triunfo cortando la calle Ferraz, me acordé de aquel grito que lanzaron a Zapatero en 2004 en el mismo escenario: "no nos falles".

La responsabilidad de Pedro Sánchez, y de todo el equipo que le hemos acompañado desde octubre en este duro proceso de las Primarias del PSOE, es de quitar el sueño. Porque somos conscientes de que acabamos de empezar un largo camino que acabará en La Moncloa. Y con toda la épica que supone la victoria del 21M, solo hemos conseguido lo más fácil.

Una parte de la militancia ha puesto sacrificio y generosos recursos personales para apoyar a Pedro durante ocho meses, defendiendo un proyecto colectivo con absolutamente todo en contra. Pero lo que nos queda no es comparable; será más complejo, porque deberemos reconectar con la sociedad, democratizar más el PSOE y crear equipos capaces de dar respuestas coherentes a los problemas e incertidumbres de millones de familias, respuestas que sean coherentes con el proyecto ganador y sostenibles en el tiempo.

Estoy pensando en las tareas inmediatas, centradas en la celebración de un Congreso federal que mantenga un debate de ideas con rigor, haga suyo con las mejoras consensuadas el proyecto que lideró la candidatura de la militancia y que, a la vez, sirva para empezar a cohesionar el PSOE. Pienso en la configuración de los órganos de dirección, de control al Secretario General y de garantías éticas -órgano que debe aumentar su prestigio, competencias y mediación en los conflictos internos-, aplicando en cada elección maneras y gestos que respeten el pluralismo socialista.

El Congreso deberá dejar clara la apuesta por una integración basada en la lealtad y en el reconocimiento a un liderazgo, el de Sánchez, que habrá de ser compartido con otros dirigentes territoriales. Un liderazgo incluyente hacia la mayoría social y sus organizaciones. En todo caso, la crispación ha de estar ausente en el Congreso y la responsabilidad de ello será colectiva.

Han pasado dos semanas y venimos demostrando que todas las previsiones sobre males y desastres, venganzas y escisiones que habían pronosticado los agoreros propios, buena parte de los medios de comunicación, la derechona y los más avispados comunicadores para el caso de que ganara Pedro Sánchez, no se están cumpliendo. Al contrario, la prudencia del repuesto Secretario General, los pasos medidos pero sin renuncias, la inteligente iniciativa de Pedro Sánchez de reunirse con Patxi López, Vara, Abel Caballero, Iceta y con un largo listado de dirigentes por separado, el diálogo mantenido con Puig y Susana Díaz entre otros, los contactos de todo tipo y las decisiones tomadas muestran su talante y espíritu de integración.

Tras el federal llegarán los procesos congresuales en los territorios; otra oportunidad para reconstruir un partido roto desde hace años. Porque no sería la existencia de dos candidaturas la que rompiera la fraternidad socialista en algunos de los congresos sino los intereses personales y las malas artes.

Por eso insisto en que el PSOE, desde antes de que llegara Pedro Sánchez, está roto por la existencia de familias de poder, por tantas renuncias políticas frente a la derecha, por la baja actividad de las agrupaciones, por los comportamientos clientelares, por un funcionamiento insuficientemente abierto y democrático de una parte de los aparatos, por la falta de debate interno y por sistemas viciados en la elección de cargos.

Otro modelo de PSOE es posible. Defendemos un modelo que permita la regeneración democrática y que sea ejemplar en Europa, algo imprescindible para recuperar la credibilidad ante la ciudadanía. Queremos incorporar savia nueva y talento y poder construir una alternativa de gobierno real, con políticas diferenciadas de las de Rajoy y sus secuaces. Otra forma de entender la política y su ejercicio suponen una asignatura pendiente.

Es preciso recordar que de nada servirá ganar las Primarias y el Congreso si luego no logramos operar los cambios en el interior del PSOE. Encontraremos muchas resistencias y no solo por razones de conservar el poder sino también por la querencia a mantener esquemas viejos. Se impone la democracia participativa, la rendición de cuentas, la transparencia y elección directa de los dirigentes y cargos públicos por la militancia. Y hasta por los simpatizantes en aquellas primarias abiertas para la elección de cargos públicos. Se impone la ética y la defensa del interés general para cargarnos de razones y ganar apoyos para ganar, desde la izquierda, a un PP corrupto, enemigo del Estado de Derecho y del Estado de Bienestar.

No es momento para relajarse pensando que las cosas están encaminadas. Para nada. Hace falta recuperar fuerza, mantener la ilusión y el orgullo de ser socialistas expresado y vivido en cada encuentro de militantes y de plataformas por toda España. La intensa participación de la militancia, ahora con la adecuación del modelo de partido, ha de continuar y ello será posible si Pedro Sánchez y su equipo hacemos un ejercicio diario de humildad, pedagogía y compromiso con nuestro ideario transformador de un sistema profundamente injusto que provoca más y más desigualdades, pobreza, exclusión y sufrimiento.

Esto nos llevará a sentar las bases de una nueva Socialdemocracia para Europa que responda a los nuevos desafíos del siglo XXI.

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El apego a tus principios.

Es duro asumir como propias todas las decisiones del gobierno. Hay decisiones y declaraciones en la vida política, en especial cuando se gobierna, que pueden no encajar bien con tus principios y que te causan confusión e incluso dolor.

Cuando sientes esa contradicción puedes intentar calmarte pensando que en esos momentos debe prevalecer la lealtad y la confianza en el gobierno. Hay quien hablaría de la razón de Estado para justificar quiebros o cambios importantes de posición.

Desde la reflexión lo puedes llegar a asumir casi todo. Porque la complejidad de los problemas y de las respuestas, la falta de información precisa, te lleva, finalmente, a confiar en quienes toman las decisiones más allá de posiciones personales y compromisos adquiridos en tiempos de oposición.

Pero el dolor está ahí, permanece en ti. Y es una buena señal porque demuestra que sigues siendo tú, con tus errores, contradicciones pero sobre todo con tus ideales. La izquierda siempre ha de mantener el apego a sus principios. 

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Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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