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Mañana presentaré en rueda de prensa, en San Sebastián, las Proposiciones en favor de la inclusión social de los migrantes y una política intercultural en las ciudades.

Rindiendo cuentas:

Mañana lunes 8 de junio presentaré en San Sebastián, en rueda de prensa, dos iniciativas al Congreso sobre las políticas de Interculturalidad a desarrollar en las ciudades de la mano del Consejo de Europa y las actuaciones sociales que deben promover las administraciones desde una cultura de inclusión dirigidas a las personas inmigrantes.

No hay que olvidar el papel de la Cultura como herramienta para avanzar en la cohesión social y en favor de una convivencia presidida por la justicia social. La Cultura es también el mejor instrumento para luchar contra la violencia, el terrorismo y los discursos racistas, xenófobos e islamófobos que azuzan el miedo a la inmigración o simplemente a la diversidad. 

Sobre estas cuestiones trabajé con mi equipo de la Alcaldía de San Sebastián hace 7 años, con ocasión de la preparación del proyecto para la Capitalidad Europea de la Cultura, San Sebastián 2016. Ya en la actualidad, he constatado que el Parlamento español desconoce la existencia de la Red de Ciudades Interculturales así como las políticas a seguir. Tampoco se ha planteado hasta el momento este tipo de actuaciones ni reflexiones de manera pública.

En su preparación y redacción contrastada he seguido durante dos meses un proceso de participación de organismos y colectivos, abierto también a las aportaciones en las redes. Estoy contento con el resultado de las dos Proposiciones aunque soy consciente de que no las harán ni caso. 

San Sebastián, 7 de junio de 2015 

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Cómo veo los pactos: "El cielo no puede esperar".

Me parece un enunciado indiscutible. Sobre todo si entendemos la alegoría del cielo como la necesidad de tomar las instituciones para el mejor gobierno de los intereses generales de la ciudadanía, dado que hablar de toma del "poder" es hoy un puro espejismo. O mejor, una utopía irrenunciable en un mundo globalizado en el que el auténtico poder, el económico, está en manos de poderes especulativos y desregulados.

Desde esa premisa traslado unas consideraciones a los electores de Podemos, también a los de las llamadas plataformas locales de unidad popular, de IU y de grupos que se proclaman progresistas. La posibilidad de que Cospedal, Rus, Rita Barberá, Esperanza Aguirre, Cifuentes, Monago y un largo etc sigan gobernando nos escandaliza.

Los resultados de este domingo electoral van a posibilitar, si se hacen bien los deberes pendientes de los pactos y coaliciones para las próximas semanas, que desalojemos a una derecha rancia, antisocial y corrupta que ocupó la inmensa mayoría de ayuntamientos y gobiernos autonómicos tras la explosión de la crisis y los errores en su gestión inicial por parte nuestra, desde el gobierno liderado por Zapatero.

Pablo Iglesias dijo, entiendo que en momentos de euforia y con una cierta soberbia pero ocupando un espacio político que habíamos dejado desocupado, que "el cielo no se toma por consenso, se toma por asalto". Ya entonces, la llamativa frase me pareció un error, un gesto sobrado en una coyuntura en la que abundaba el desprecio de Podemos hacia el PSOE en su estrategia de ocupación del espacio socialista que les llevó a transitar desde el cántico de las "excelencias democráticas" del régimen venezolano al descubrimiento del modelo de la socialdemocracia nórdica.

Pero la realidad de la fragmentación electoral y las debilidades de una izquierda europea desunida y desorientada hace imposible un "asalto bolivariano" del cielo y, por contra, necesaria la vía democrática de su toma por consenso de las fuerzas regeneradoras.

Sí, el cielo institucional para que no resulte un infierno de tensiones, inoperancia y confrontación, se toma desde el entendimiento entre las fuerzas afines que han de partir del criterio de que nos enfrentamos a una situación de emergencia.

Vivimos un tiempo en el que la regeneración de la vida política exige ponernos de acuerdo con talante democrático y generosidad intelectual para elaborar programas de gobierno que prioricen las medidas sociales, una salida justa y solidaria de la crisis y una práctica participativa del sistema democrático.

Si lo hacemos así, reconociendo como punto de salida la apertura del diálogo con la fuerza mejor situada en cada localidad o territorio, se llame Madrid o Sevilla, avanzaremos en el reto de recuperar la pasión perdida por la democracia y la puesta en marcha de los procesos de transparencia, rendición de cuentas, empoderamiento de los movimientos cívicos y control ciudadano.

Ha llovido mucho en estos años y el PSOE, tras sus primarias, viene recorriendo, con sus lógicas contradicciones y arrastrando el caso de los ERE, el camino de la recuperación de una identidad perdida como partido entroncado en el modelo de la socialdemocracia europea. Un PSOE que, de cara a las elecciones generales, quiere reformular su política fiscal y económica con propuestas diferenciadas de las derechas.

La esencia de las convicciones de los socialistas va poniéndose de manifiesto y no es otra que la lucha por la transformación de la realidad, transformación de una sociedad que no nos gusta por ser profundamente injusta y desigual. Y en este nuevo ciclo de la política que nace con una lectura critica sobre los vicios acumulados en el pasado -el más llamativo y repugnante es el de la corrupción- , la defensa de la separación de poderes, la necesidad de reformar a fondo la Constitución (incluido el artículo 135) y la de ofrecer una alternativa a la derecha que sea clara y creíble, nos tenemos que encontrar con fuerzas emergentes, sin miedo ni complejos, para compartir responsabilidades celestiales.

 

Odón Elorza /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, a 24 de mayo de 2015 / Para publicoscopia.es

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Mi intervención en el debate de Pleno sobre el Decreto Ley de medidas para la financiación del cine español.

Sesión plenaria del Congreso de 28 de mayo de 2015.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Por el Grupo Socialista, tiene la palabra el señor Elorza.

El señor ELORZA GONZÁLEZ: Gracias, señora presidenta, sr. ministro, señorías: Señor ministro de Hacienda, ¿ha visto usted la película La isla mínima? ¿No ha visto la película? Es una pena, me refiero a una película española muy buena, ... supongo que la habrá visto.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Elorza, no le haga preguntas al sr. ministro que no le puede contestar, salvo que sea un recurso retórico, que es lo que entiendo que es.

El señor ELORZA GONZÁLEZ: Evidentemente, es un recurso retórico. Señora presidenta, no me corte, que es elemental; déjeme jugar un poco. Le iba a decir, Sr. Montoro, que si usted la ha visto convendrá conmigo en que quizás se identifica usted con el papel del policía malo. ¡Es fuerte¡ ¿eh? Yo diría, siguiendo con esa película, que el "policía bueno", entre comillas, es el señor Wert, pero el señor Wert, ministro de Cultura del ramo, hoy está ausente.

Al final, tiene razón el Grupo Parlamentario Socialista cuando dijo ya hace tres años y pico que para hablar de cine había que tratar con Hacienda, que no se podía hablar de cine y de la situación del cine con el ministro del ramo, ni siquiera con el secretario de Estado, ni tampoco con el ICAA, que ha tenido una crisis interna que a mitad de legislatura hizo que dimitiera su directora. Por cierto, dimisión aún no explicada.

Digo todo esto porque explica que al final, en un cajón de sastre y como cohete de inicio de campaña electoral, ustedes traen aquí un RDL de medidas en relación con la financiación del cine español que llegan tarde, porque, le recuerdo que el ministro Wert,, el permanentemente ausente —porque usted, señor Montoro, no es un hombre de cine—, prometió que el 1 de enero de 2014 entrarían en vigor este tipo de ayudas a la producción cinematográfica que estaban ya consensuadas anteriormente con el sector, una vez que se acordó crear la comisión mixta en el Festival de Cine de San Sebastián, en septiembre de 2012.

Pero no han cumplido su compromiso, vienen con dos años de retraso, hasta el punto de que la parte que tienen de positiva estas medidas —que la hay— se difieren al 1 de enero del año 2016. Mal truco: cuatro años perdidos. Además, la aportación de 16 millones de euros en el crédito extraordinario no es sino una parte de lo que usted ha embolsado —no usted, perdón, el ministerio de Hacienda— como consecuencia del incremento del IVA del 8 al 21 %. Hemos hecho los cálculos de esos ingresos y solamente con lo que ustedes han generado con el incremento del IVA compensarían sobradamente estos 16 y otros muchos más millones para pagar lo que no han querido pagar en su momento como ayudas a las amortizaciones de la películas de los años 2012 y 2013.

El gobierno ahora va a pagar con retraso mediante esta operación para tranquilizar al sector y hacer que incluso les aplaudan por 16 miserables millones que usted saca de los ingresos del IVA. Por tanto, es una operación que parte de estas bases.

No se puede hablar de un nuevo modelo de financiación sino de un paso, de un paso positivo, tardío, insuficiente en la configuración, ¡ojo!, de otra cosa que se ha explicado aquí por anteriores intervinientes. Se trata de si vamos a disponer o no de un modelo integral para la financiación y el impulso del cine español, o mejor de de la industria cinematográfica, y también para el impulso y desarrollo del cine en su dimensión cultural. Seguramente a usted esto no le interesa nada.

Las medidas que se toman llegan con retraso para pagar los cañones que han dejado ustedes a la amortización de películas estrenadas en 2012 y 2013. Las otras medidas las difieren al año 2016, con lo cual habrá que empezar prácticamente de nuevo. Sus medidas no dan realmente estabilidad al sector de la industria cinematográfica por todo lo que queda pendiente de abordar y de legislar.

Estamos debatiendo hoy con usted de la situación del cine español cuando el Gobierno no ha querido comparecer en la Comisión de Cultura del Congreso en los últimos dos años, que se dice fácil. En dos años no han comparecido ni el ministro, ni el secretario de Estado, ni la directora del ICAA para hablar tranquilamente en la Comisión de Cultura y ver la forma de consensuar o aportar criterios como los que aquí se han señalado por los intervinientes, criterios de mucha calidad y contenido, con los que en buena medida coincidimos.

De modo que deprisa y corriendo tenemos que proponerlos hoy que tratamos este cajón de sastre que es el real decreto. ¿Por qué decimos que esta decisión de última hora pactada con el sector, en particular con Fapae, no perfila o no supone un modelo integral para la financiación y el impulso de la industria cinematográfica? Porque dejan muchas cosas al margen.

Por ejemplo, lo más importante para los productores serían las desgravaciones fiscales. Las actuales son insuficientes. Usted ha leído los datos muy bien, con algún error en algún porcentaje —se ha saltado un número—, pero resultan unos incentivos fiscales bajos y no competitivos, a nivel comparativo, con los existentes en otros países europeos, no digo ya con los Estados Unidos.

Por tanto, sigue habiendo asignaturas pendientes : las desgravaciones fiscales para activar el sector cinematográfico con la producción de películas en territorio español y el incremento de las ayudas directas correspondientes a las producciones. Hay un debate pendiente sobre si el modelo debiera basarse en las ayudas directas más que en las desgravaciones fiscales o viceversa. Es un debate muy interesante, ya que, en función de la ideología política, se puede uno decantar por una u otra posición: más ayudas directas o menos y más desgravaciones fiscales. Tiene profundidad este debate que ahora no se puede explicar.

Por otra parte, está el IVA cultural sobre lo que ya he dicho suficiente y no me voy a reiterar. Hay que rebajarlo.

El Grupo Socialista también entiende que ustedes están incumpliendo el compromiso adquirido hace tres años de presentar una ley del mecenazgo, que tiene mucho que ver con los incentivos a inversores privados en la industria del cine.

Asimismo, nos parece que falta una normativa que impulse el micromecenazgo, que ha conseguido hacer realidad algunas producciones del mundo audiovisual. Además de ello, hay que objetivar los criterios que sirvan para valorar los proyectos de cara a la concesión de ayudas anticipadas. Queda por delante, efectivamente, el desarrollo reglamentario y la orden ministerial, pero atisbamos una serie de enunciados en este real decreto que nos preocupan.

Por ello, queremos que en esos criterios objetivables se incorpore de verdad el apoyo a la diversidad en las producciones, el apoyo mediante un apartado específico al cine de autor, al cine minoritario pero de calidad, y la exigencia a las empresas del cumplimiento —como condición indispensable para recibir las ayudas— de las condiciones de trabajo para los artistas en los campos de legislación laboral, salarial y seguridad social.

Otra cuestión importante son las producciones autonómicas que utilicen otra de las lenguas oficiales, además de la española, que deben protegerse y establecerse con un criterio y una cantidad específica para su consideración.

Un tema fundamental, que no aparece para nada y que debe incorporarse en el modelo integral que reclamamos, es el papel de las televisiones públicas y privadas en la ayuda al mundo cinematográfico. Ahí el listado de temas es larguísimo. Usted no puede olvidar que dentro de las cuatro mesas de trabajo que se crearon en la comisión mixta, únicamente vemos los resultados de dos —y en parte— ; faltan los resultados de las otras dos.

En cuanto a las televisiones, podríamos hablar de cómo reducir la compra, por parte de la televisión pública, de películas extracomunitarias; de acotar los derechos de antena, con fijación de precios en concreto, porque hay abusos; incentivos a la coproducción entre televisiones; control de la cuota de inversión de las televisiones privadas en el cine, un control no realizado —no sabemos si aportan el 2 %, el 3 % o el 5 % legal—; emisión de películas españolas en horarios importantes en las televisiones públicas, etcétera. En definitiva, marcar pautas y dar respuesta a actitudes de imposición de las televisiones privadas respecto a las productoras, cuestiones que son importantes dentro de ese impulso integral al mundo del cine español.

Otro aspecto que tampoco parece que se aborda en las medidas del real decreto es qué pasa con la creación de una agencia estatal de cinematografía, absolutamente necesaria, en parte para las funciones que no se están desarrollando por el ICAA ni por supuesto por su ministerio, como el del control económico de las inversiones en producciones de cine español que hacen las televisiones privadas y otras cuestiones.

En definitiva, apuntamos siete aspectos que no están recogidos en absoluto dentro de este llamado nuevo modelo de financiación para la industria del cine, así llamado con excesivo optimismo por parte del ministerio y por parte de algún grupo político. Hace falta —y en ello coincidimos con Izquierda Plural— un Pacto de Estado por el cine y necesitamos un gran consenso en términos de participación democrática de los sectores y de los grupos de la oposición.

Pero para que ese consenso se lleve a efecto y no estén cuatro años mareando la perdiz, como es el caso, porque ustedes compran voluntades con un dinero a última hora simplemente para pagar lo que deben, para nada más, debería aumentar el presupuesto del ICAA. En la actualidad es menos de la mitad, es 2,5 veces menos que el presupuesto que en materia de cine dejó como herencia el Gobierno anterior del presidente Zapatero.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Elorza.

El señor ELORZA GONZÁLEZ: En resumen —acabo ya— creo Sr. Montoro que usted no ha visto La isla mínima, se la recomiendo, rodada en las marismas del Guadalquivir. Seguramente cuando la vea hablaremos ante un café sobre cómo usted se parece al policía malo. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Elorza, yo sí he visto la película y el señor ministro no se parece a ese policía.

El señor ELORZA GONZÁLEZ: ¿No?

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): No, policía fascista que mata no, no, señor Elorza. (El señor Elorza González pronuncia palabras que no se perciben). No, no, señor Elorza. No juegue usted con las palabras, que no es bueno. Por el Grupo Popular, señora Torrado. (El señor Elorza González vuelve a pronunciar palabras que no se perciben). No, no, señor Elorza.

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No se trata de repartir la tarta.

La consecución de acuerdos y hasta de complicados pactos de gobierno serán una gran contribución al proceso de regeneración del sistema político que inicia el país. Porque ahora se trata de alcanzar acuerdos entre fuerzas afines o que compartan grandes objetivos y comportamientos a seguir para garantizar la gobernabilidad de las instituciones y hacer frente a la crisis y a la corrupción.

No estamos ante un reparto de la tarta del poder entre unos y otros, ni creo que nadie se lo plantee de ese modo porque iría en grave contradicción con el espíritu de regeneración democrática que debe presidir las nuevas instituciones.

Ante la fragmentación que ha surgido de la batalla electoral, los partidos están obligados a sumar, lo que resta valor al hecho de haber sido el partido más votado. Así, se dará la circunstancia de que tanto PSOE como Podemos harán de la necesidad virtud frente a la posición de un PP que habiendo sido primera fuerza en muchos lugares no le servirá de nada.

Ahora, para ganar hay que pactar, si bien las sumas resultarán difíciles más allá de las declaraciones de optimismo que se aprecian estos días en algunos de los próximos gobernantes y que son reflejo de la ansiedad.

La consecución de acuerdos entre partidos del bloque progresista que incluye al PSOE, Podemos, IU, plataformas locales de unidad popular y Compromís, principalmente, exige tranquilidad y mucho diálogo para empatizar entre los diferentes negociadores, contrastar ideas y programas, generosidad intelectual para evitar enrrocamiento de posiciones y capacidad para la síntesis y la concreción. Y desde luego la mentalidad de que las instituciones ni pertenecen ni son una prolongación del partido o partidos que las gobiernan. Lo digo desde la experiencia de 20 años en la alcaldía de San Sebastián acordando, con un total de seis partidos diferentes, gobiernos tripartitos.

No he citado a Ciudadanos porque, salvo localidades pequeñas o situaciones de excepción, me parece imposible que tras las descalificaciones en campaña pueda formar parte de un bloque con Podemos e IU. Curiosamente, sería el PSOE el único partido que desde una posición de centralidad estaría en disposición de alcanzar pactos con las tres fuerzas citadas sobre gobiernos de coalición o acuerdos para apoyar la elección de un candidato.

Todos hablan de las condiciones que van a poner encima de la mesa ante los demás. Premisas referidas a objetivos y prioridades que tengan que ver con actuaciones para crear empleo, defender los servicios públicos, priorizar el gasto social, tomar decisiones para garantizar la regeneración del sistema y abrir cauces a una democracia participativa. Pero habrán de ser flexibles para dar forma compartida a los compromisos programáticos, más o menos extensos según se pretenda gobernar juntos o alcanzar acuerdos para la investidura.

Lo decisivo consiste en saber priorizar la necesidad que tiene el país de devolver la dignidad a millones de familias y reconstruir el Estado de Bienestar. Algo que no es compatible con la actitud que han mantenido en estos cuatro años los diversos gobiernos de las derechas que se han puesto de perfil ante las consecuencias de la crisis en las calles, barrios, hospitales y escuelas de las poblaciones. Los mismos que han sido cómplices de Rajoy en la eliminación de competencias a los Ayuntamientos en materia de servicios sociales o en los recortes en sanidad, educación y dependencia desde los gobiernos autonómicos.

Es cierto que nos falta la cultura del pacto, que las descalificaciones tras una dura campaña están aún calientes y que la ausencia de química personal puede imposibilitar avances en algunas negociaciones. Pero confío en el sentido de responsabilidad de aquellas fuerzas cuyos electores no perdonarían que fueran incapaces de llegar a acuerdos, más o menos desarrollados, para desalojar de los gobiernos a personajes como Esperanza Aguirre, Rita Barbera, Cospedal, el alcalde de Valladolid, Fabra y un largo etc. Si no lo consiguieran les pasaría factura en las generales y engordaría la abstención y el descrédito de los partidos, incluidos los emergentes.

Estos procesos para la elección de alcaldes y alcaldesas han comenzado y deben culminar el sábado 13 de junio, fecha en la que se constituyen los Ayuntamientos, El cielo no puede esperar cuatro años más y la toma celestial no admite otra forma que la del consenso y el entendimiento entre fuerzas afines, frente a la quimera del asalto que defendiera Pablo Iglesias.

Tengo pocas dudas de que siendo posibles y deseables, en las condiciones señaladas, los apoyos respectivos en favor del candidato que obtuvo más votos en las elecciones del 24, sin embargo resultará extraño que Podemos y PSOE compartan gobiernos en lugares significativos. Como tampoco dudo que Ciudadanos jugará mucho con la abstención y tratará de aparecer en la posición de árbitro con su apoyo final a Susana Díaz en Andalucía y a Cifuentes en la Comunidad de Madrid.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

27 de mayo de 2015 / Publicado en eldiario.es

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