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El orgullo herido de la militancia socialista.
Las bases del Partido Socialista vuelven a tener su orgullo herido. Sin embargo, he de reconocer que Pedro Sánchez consiguió devolverles el ánimo con el discurso reiterado del "no es no". Estaban superando las consecuencias de los desprecios de otras izquierdas que nos acusaban de pertenecer a un PSOE del ibex 35, del desgaste tras soportar durante dos años la descalificación del "PP-PSOE" o del acoso y las presiones indecentes de la derecha política y económica. Además, la militancia ha sufrido lo suyo ante la posibilidad de que se produjera, el pasado 26J, el sorpasso de Podemos.
A todo ello respondió el ya ex secretario general con el remedio del bálsamo reconfortante que suponía mantener el compromiso electoral de rechazar con radicalidad un gobierno de Rajoy y del PP. Esa posición, en la que se enrocó en exceso Pedro Sánchez, hacía prever una mayor ventaja sobre Podemos en el caso de acudir a unas terceras elecciones. Algo que ni en Ferraz ni en parte de las bases socialistas se rechazaba de verdad ni se temían.
Es más, creo que podía pensarse que se buscaba ese escenario de nuevas eleciones cuando no se tenían noticias de una propuesta programática concreta a los,partidos del cambio ni de avances en la gestión de un pacto por la regeneración que permitiera un gobierno alternativo.
¿Es posible que nuestra estrategia estuviera centrada en obtener una mayor ventaja a Podemos, apoyándonos para ello en el "no es no" y descuidando el desarrollo de otras iniciativas políticas para disponer de un relato más coherente?
El discurso del rechazo a Rajoy ha nutrido a la militancia que no ha reclamado, lo mismo que otros dirigentes territoriales, ni el debate ni la concreción de las otras posibles opciones que tenía el PSOE desde julio. Me refiero al reto de configurar, en el marco de un debate en las instancias precisas, una alternativa viable de gobierno frente a la derecha o analizar, en último extremo, algún tipo de abstención digna. Una abstención propia de quien entiende razonablemente la necesidad de desbloquear la situación de desgobierno del país y a la vez desea liderar una oposición útil para revertir las leyes del PP.
Lo cierto es que las partes en confrontación han llevado al PSOE a un suicido final. Las deslealtades, las confabulaciones y los sobreentendidos sustituyeron al diálogo personal, al debate en los Comités y a la búsqueda entre los dirigentes socialistas de un entendimiento sobre la estrategia por la gobernabilidad y la política de alianzas para dar respuesta cierta a las demandas de la ciudadanía manteniendo la credibilidad del proyecto socialista.
Pero la herida en la militancia se ha vuelto a abrir el pasado sábado. Es una auténtica hemorragia que sangra mucho al día de hoy. No estamos ante un descosido en la camisa. Es una herida provocada por los errores y órdagos de los máximos responsables del PSOE en Ferraz y en los territorios que han culminado en una loca ceremonia de división. De nuevo, los socialista se sienten dolidos, desorientados, heridos en su orgullo ante lo que consideran un desprecio a la decisión que tomaron en las primarias o en la consulta anterior -la realizada con ocasión del pacto con Ciudadanos-, como hitos en el proceso de una democracia interna.
No se trata de enfrentar la democracia representativa a una democracia asamblearia o populista. No se trata de sustituir las competencias y capacidades de los órganos de dirección del PSOE por mecanismos de democracia directa. Lo importante es que una organización política de la izquierda actúe de acuerdo con los cambios sociales, con las exigencias de más democracia y con una política innovadora en respuesta al 15M.
Para recuperar el PSOE se debiera garantizar la mayor horizontalidad en la toma de decisiones, fomentar la información transparente y el debate sobre las grandes decisiones. Solo así resultará posible aportar cohesión a la organización. Por eso hay que evitar comportamientos inaceptables en democracia y acusaciones cruzadas que no comparto y que van desde las denuncias de "golpismo" hasta la consideración sin base de que el PSOE se estaba "podemizando".
No será tarea fácil para la Gestora y para el Comité Federal acertar en la toma de decisiones ante la situación de extrema debilidad que padece el PSOE y frente los movimientos de nuestros adversarios para sacar tajada. Habrá que tener una especial sensibilidad y talante hacia los militantes para dar cauce a sus inquietudes y peticiones y para no retroceder en las prácticas orgánicas de democracia participativa que consideramos consolidadas. De lo contrario, un buen número de militantes se irán a sus casas sintiéndose engañados.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
San Sebastián 8 de octubre de 2016