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La prioridad del sorpasso frente a un gobierno de progreso.

Veamos. La prioridad de Podemos no es participar o pactar la formación de un gobierno de progreso que permita, sobre bases programáticas creíbles, iniciar el camino de la recuperación de los derechos sociales y laborales de la mayor parte de la ciudadanía; lo que significaría dejar a Rajoy y al PP en la oposición. No. Sigue una estrategia conducente a otro objetivo previo que exige repetir las elecciones y continuar la permanente descalificación del PSOE como fuerza del cambio hasta convertirlo en el PASOK.

Me parece legítimo, aunque lo haga con arrogancia, que Pablo Iglesias priorice lograr cuanto antes el sorpasso al PSOE, apoyándose para ello en una política de comunicación tan potente y efectiva como tramposa. Desde luego todos los medios, sin diferencia de orientación, están prestos a recoger sus andanadas diarias contra Pedro Sánchez cuando le sitúa en "el búnker del tripartito junto a PP y C's" o le acusa de "traicionar e impedir un gobierno de cambio". Se trata de intoxicar a la opinión pública -aunque no venga a cuento- con referencias a una identificación del PSOE con la casta y el PP.

¿Vale todo para lograr la hegemonía derrotando al principal enemigo de la izquierda?

En su lógica, el PP gobernando es un adversario que ayuda a seguir alimentando el voto a Podemos, porque tampoco le conviene asumir responsabilidades de gobierno antes de tiempo, no sea que Pablo Iglesias tuviera que pasar por el mal trago que ya conoce Tsipras con sus rectificaciones desde el gobierno de Grecia.

El laberinto formado por la exigencia previa de líneas rojas sobre la celebración del referéndum en Cataluña y el trágala de cuatro grupos parlamentarios para Podemos y asimilados, sumado a las recientes acusaciones al PSOE sobre un pacto con el PP (inexistente) para formar la Mesa del Congreso han llenado de escepticismo a los sectores que defienden la imperiosa necesidad de buscar un pacto entre ambas fuerzas.

Pero para entender mejor el juego conviene recordar las transparentes declaraciones de Carolina Bescansa que va anunciando con antelación las líneas de la estrategia de Podemos. En campaña, el 17 de diciembre, ya dijo que "sólo llegaremos a un acuerdo con el Partido Socialista si obtenemos más votos que ellos". Y el 23 de agosto adelantaba en Vigo que "con el reglamento del Congreso en la mano, es imposible que la Marea tenga, tal como reclaman en la negociación, grupo parlamentario propio".

Lo cierto es que la respuesta socialista en semejante escenario, entrando al trapo autodeterminista de Iglesias y exigiéndole su renuncia publica a la consulta para sentarnos a hablar, no parece la forma más inteligente de avanzar en el diálogo. Tampoco ayuda a fortalecer una apuesta por la formación de un gobierno de cambio las desavenencias internas que amenazan con repetirse ante cualquier paso forzado de Pedro Sánchez.

Es preciso una política de comunicación audaz y acorde con la nueva coyuntura que recoja tres ideas fuerza que ayuden a identificar en un relato la apuesta inequívoca del PSOE, hasta el límite, por liderar desde un gobierno de progreso el cambio de políticas para salir de la crisis.

Es política de comunicación lo que hemos visto en el Congreso con una escenificación de cómo entiende Podemos el compromiso con la gente a través de sus fórmulas en la toma de posición. Es comunicación cómo expresan con gestos televisivos de indignación happy sus ideas de cambio en un santuario de la política pendiente aún de reformas de regeneración.

También lo es adoptar el papel de supuesta víctima en la conformación de la Mesa del Congreso pese a obtener la misma representación (dos miembros) que el PSOE y C's. Y fue por culpa de la negativa de los de Iglesias a un pacto con los socialista lo que impidió reducir la representación de tres conseguida por el PP. En todo caso la configuración de la Mesa con nueve miembros es muy proporcional a los escaños de cada cual y ha supuesto la primera derrota de Rajoy.

Sin embargo, Iglesias decía ayer que "el principal impedimento para que en España haya una alternativa al PP es entregar el control del Congreso al PP". ¡Estrambótico! Mientras tanto, en el PSOE nos falta creatividad y emotividad para reforzar la ética y la épica en la comunicación de nuestra política, sosa por la habitual sobriedad de nuestra posición -como en la inicial sesión teatralizada del Congreso, en la que parecíamos más espectadores que actores- y por el argumentario oficial que marca nuestra presencia en las redes sociales.

¿Cabe resignarse? No.

Es imprescindible ser consciente de las dificultades reales de partida, de las inercias negativas que se dan en ambas fuerzas y de las presiones de todo tipo para defender con pedagogía, día a día y con pasos coherentes, lo más justo para este país frente al interés partidista. Acabar con las políticas de marcado carácter neoliberal exige consensos/cesiones/imaginación entre Podemos y PSOE, a lo que habría que sumar una red de acuerdos sobre reformas legislativas concretas con C's que le permitan ser interlocutor válido del centro-derecha. Solo así sería posible que Pedro Sánchez se presentara con garantías en la tribuna de investidura.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 17 de enero de 2016  /  Publicado en publicoscopia.com

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¿Quiere Rivera suicidar a C's? Su extraña posición ante los pactos.

Las posibilidades de un pacto que permita un gobierno de cambio y progreso se acrecentarían si C's no acabara suicidándose. Pero para evitarle esa "tentación", un acuerdo de base entre PSOE y Podemos requiere aparcar la exigencia de una consulta ilegal en Cataluña y ampliar acuerdos en reformas legislativas con C's.

Quiero subrayar que, en los tiempos que corren, dos meses es mucho tiempo en política; casi una eternidad. Y pueden ocurrir hechos trascendentes: en Cataluña, en la economía de China y en la mundial, puede darse un grave conflicto internacional, disputas internas, nuevas noticias sobre la corrupción o la apuesta pedagógica del PSOE por una idea fuerza que enganche y propicie una negociación conducente a un pacto de progreso que deje difícil escapatoria a un Podemos arrogante y a otras fuerzas.

Todo lo contrario a lo que vienen sentenciando, desde la noche del 20D, algunos finos analistas y politólogos que escriben y actúan en tertulias y dan por inevitables unas nuevas elecciones sin haber empezado la partida.

Soy, además, de los que piensan que el partido de Albert Rivera tendrá que efectuar un giro en su posición estratégica en el marco del complejo proceso de investidura, evitando así consumar un agotamiento que sería consecuencia del apoyo directo que viene brindando a la continuidad de Rajoy.

En mi opinión, se produjo una precipitación de C's al comprometerse con una abstención o incluso un voto a favor de la investidura presidencial de Rajoy, con el flojo argumento de dejar gobernar a la fuerza más votada. Incluso se ha dado una repetición abusiva de su llamamiento al PSOE para participar con el PP, a tres bandas, en algún tipo de gran coalición o acuerdo de "salvación nacional". Esto lo hace para diluir su papelón y jugar a posteriori un papel central en una alianza que nace muerta.

De persistir en esa actitud, Ciudadanos habrá quemado, antes de tiempo, el papel que decía jugar. Pero no sólo su papel en las negociaciones pendientes sino que -algo mucho peor- se está quemando como fuerza pretendidamente reformista y regeneradora desde la etiqueta de centro-liberal. Su entrega a los intereses del PP, el mismo domingo electoral, daría la razón a quienes denunciaban que los de Rivera son un producto del Ibex 35, una opción sin alma para evitar que se perdiera en otras fuerzas el voto de los electores de centro-derecha que han dejado de creer en Rajoy por su responsabilidad en la corrupción y su mediocridad.

Sin negar lo anterior, Albert Rivera -que ya mostró cierta inmadurez ideológica y programática durante la campaña- ha cometido el grave error de desmentir con su actitud post-electoral la imagen que vendió de representar una alternativa a la derecha rancia e inmovilista. Y no mejora su posición atacando frontalmente la posibilidad de un pacto entre PSOE y Podemos, aún en el caso de que Pablo Iglesias renunciara a la autodeterminación. Es un claro aviso de que no quiere verse menospreciado en una negociación entre las izquierdas y que además la tenga que bendecir con su abstención.

Pero la torpeza es tan patente que dudo que C's no se haya dado cuenta de su estrategia suicida y que vaya a tener estómago para quedar como los que apoyan -ellos solitos- a un Rajoy, antídoto de la regeneración, en las votaciones que se acercan. Más aún sabiendo que Mariano no obtendrá, en ningún caso, los votos suficientes.

Descartada la investidura de Rajoy, mi conclusión es que en la medida que se establezca con Rivera un diálogo inteligente para buscar acuerdos en materias en las que puede haber coincidencia clara, en especial en cuestiones de regeneración democrática, C's no votaría en contra de una investidura de Pedro Sánchez. De lo contrario, habría muchas posibilidades de celebrarse elecciones anticipadas. Y en unas nuevas elecciones, al desencanto de buena parte de los electores de C's ante la deriva entreguista de su líder Rivera, se sumaría la inercia de sectores de centro liberal de concentrar el voto en el PP a la vista del impasse y para garantizar la gobernabilidad del país. En ellas, C's sufriría un descalabro mayúsculo.

Por tanto, ¿por qué razón va a seguir C's un guión que le lleva al desastre? Si no se despega del PP se quedará sin discurso, sin espacio político y con menos diputados. Por las razones apuntadas estoy convencido de que C's va a tener que separarse del PP y no seguir apostando a ciegas por Rajoy. Pero hay que ayudarle dándole protagonismo en un proceso de cambio de gobierno, en un ejercicio de gran habilidad negociadora por parte de Pedro Sánchez que es el único que quiere realmente alcanzar un pacto y acuerdos para echar a Rajoy.

El proceso de investidura y las negociaciones se acaban de iniciar y en su transcurso se producirán situaciones límite, presiones fuertes, rupturas y sorpresas. Y el cambio de actitud de Ciudadanos debe ser una de estas últimas. Lo que me lleva a concluir con la idea de que todavía queda mucho partido por jugar por parte del PSOE para el rescate social, con una diversidad de fuerzas, de este país tan plural. En ello, los socialistas debemos concentrarnos, con convicción en las negociaciones y sin entrar nunca al trapo de ningún señuelo electoral malintencionado.

 

Odón Elorza / Diputado socialista por Gipuzkoa

San Sebastián 9 de enero de 2016  /  Para publicoscopia.es

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El desenlace catalán y la ofensiva en favor de la gran coalición.

El desenlace in extremis de las negociaciones en Cataluña parece de opereta. Es un acuerdo poco transparente que, en cualquier caso, evidencia la prioridad de la ruptura secesionista y el pánico de Convergencia y otras fuerzas a convocar elecciones anticipadas. Estas hubieran provocado cambios no controlados en el mapa electoral y la subida de En Común/Podemos al haber sabido abanderar, de manera voluntarista pero con éxito, el llamado derecho a decidir frente a un acelerado proceso independentista.

El nuevo eje de entendimiento que empezaba a fraguarse de cara a una hipotética alternativa gobierno de Cataluña entre ERC, CUP Y PODEMOS se ve frenado en seco, aunque la Generalitat nace sin garantía de estabilidad. Sin duda, la renuncia final de un Mas quemado le ha tenido que sentar mal a Pablo Iglesias, porque le rompe su estrategia de aprovechar unas anticipadas catalanas para reforzar su protagonismo en el proceso negociador de cara a la formación de un gobierno de cambio en España; negociación que no parece desear.

La nueva Generalitat iniciará su mandato con medidas de desconexión real con España y acuerdos secesionistas, aunque no alcancen efectividad ante la actuación de los mecanismos de defensa del la legalidad en un Estado de Derecho. Por tanto, no le resultará fácil al gobierno catalán avanzar hacia la independencia en 18 meses. Cuando menos, tratará de sumar con Podemos la reclamación, a un gobierno español en funciones, de un referéndum de autodeterminación.

Desde que el sábado se conoció el cambalache en Cataluña, la derecha hispana y sus potentes aliados no dejan de repetir el anuncio de que peligra la unidad de España. Con ella quieren meter miedo a la población, intentando desbordar a C's desde el más rancio españolismo; aumentar la presión durante semanas sobre Pedro Sánchez -esperemos que sin la complicidad de ningún ex o dirigente socialista- ; e insistir hasta la saciedad que se hace imprescindible y urgente una gran coalición a tres para salvar España.

El PSOE resistirá las presiones y acertará si sabe responder con iniciativas a la ceremonia de confusión que Podemos incrementará, haciendo el juego a los postulantes de la gran coalición. No voy a despreciar las dificultades que tendrá que afrontar Pedro Sánchez para superar la fuerte presión de las esferas políticas, mediáticas y del Ibex 35, cuando unos y otros provoquen el encendido de las alarmas.

Para conseguirlo, Pedro Sánchez ha de seguir su propia estrategia de diálogo y negociación en coherencia con el programa electoral socialista. También ha de rescatar nuestra concepción de España como Estado de vocación federal y plural -mejor plurinacional- , sin caer en la rancia idea que tiene el PP de la unidad indisoluble de España.

Estamos en una coyuntura excepcional para hacer política de altura acompañada de una pedagogía que explique cuál es la mejor respuesta a lo que pueda acontecer en Cataluña -lo mismo que para prevenir futuros movimientos en otros territorios con fuerte presencia de una conciencia de identidad excluyente-. Y consiste en recuperar la "marca" España como un Estado plural, social y democrático. Algo que ha devaluado y despreciado el PP hasta desfigurar todo un país y provocar una realidad social que no resulta atractiva para la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Cambiar la marca España para garantizar la convivencia y la cohesión social, exige lograr pactos que recojan las demandas mayoritarias de cambio que expresó la ciudadanía el 20D. El objetivo de los socialistas es formar un gobierno que se comprometa con reformas legislativas, la regeneración democrática y el progreso social, acuerdos que permitan echar a Rajoy de La Moncloa.

 

 

Odón Elorza / Diputado socialista por Gipuzkoa

Para publicoscopia.com / 10 de enero de 2016

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Carta al Secretario General del PSOE, en favor de pactar un Gobierno de cambio y progreso.

Estimado compañero Pedro:

Estamos de acuerdo en que el PSOE, tras las elecciones del pasado 20 D, pasa por un momento crucial. Sabemos que los resultados no fueron buenos para el partido, pero los 90 escaños conseguidos en el Congreso de los Diputados, que sitúan al Grupo Socialista como principal fuerza de izquierda en el parlamento español, implican una posición que obliga a asumir con coherencia programática y coraje político lo que del PSOE esperan quienes han puesto en él su confianza.

En medio de la difícil situación de nuestra sociedad y de la estructura territorial del Estado español, de las decisiones que tomemos depende el futuro del socialismo democrático en nuestro país, y estamos convencidos que el futuro del país mismo.

El PSOE, superando enfrentamientos estériles, tiene la responsabilidad de encauzar su acción hacia políticas transformadoras, de emancipación y solidaridad, contribuyendo desde su posición en la izquierda a articular su pluralidad y a reforzar sus potenciales de cambio. De no ser así, el PSOE podrá verse replegado sobre políticas alineadas con la derecha, sin ser capaz de ofrecer un proyecto de izquierda creíble, tanto para España como para Europa.

Tanto desde la Ejecutiva del partido, como desde su Comité Federal, se ha manifestado que el PSOE votará "no" a la investidura como presidente del gobierno de cualquier candidato del Partido Popular. Reconociendo que el PP, con mayor número de escaños en el Congreso, tiene la obligación de intentar formar gobierno, hay razones de peso para que el PSOE no apoye tal iniciativa, ni activamente con su voto, ni pasivamente mediante su abstención.

Como Secretario General del Partido, y refrendado por el Comité Federal, has manifestado tu voluntad de intentar un pacto para una mayoría parlamentaria que permita un gobierno de cambio, en caso de que no lo logre el candidato de la derecha. Un pacto de izquierdas es indispensable para las políticas de reconstrucción social que nuestro país necesita, desde la lucha contra el paro con nuevas políticas económicas hasta la defensa del Estado de bienestar, así como el logro de un renovado pacto constitucional, dada la crisis del Estado español.

Para los objetivos señalados están abiertas posibilidades de negociación con Podemos y otras fuerzas políticas que hay que aprovechar. Nos compromete a ello el defender los derechos civiles y sociales de ciudadanas y ciudadanos, la profundización en la democracia, la dignificación de la política erradicando la corrupción y la reforma del Estado de las autonomías para construir el Estado federal plurinacional que la realidad política de España exige.

Es en el marco del debate sobre la ineludible reforma constitucional donde ha de plantearse el procedimiento adecuado, como puede ser una consulta legal a la ciudadanía, para el reconocimiento de la realidad nacional de Cataluña. Son tareas que las izquierdas deben acometer sin demora.

EL PSOE tiene la posibilidad de presentar, junto a otras fuerzas políticas, una alternativa a la derecha neoliberal y conservadora. Esa posibilidad hay que hacerla realidad, no resignándonos de antemano a unas elecciones anticipadas sin haberlo intentado.

Los procesos internos de cara al próximo congreso ordinario del partido han de tener en cuenta, considerando lo que nuestros Estatutos señalan, la prioridad política de la búsqueda de ese pacto que aglutine aspiraciones de justicia social, igualdad y regeneración democrática, la cual tú, como Secretario General y candidato a la presidencia del gobierno, debes encabezar.

Saludos socialistas.

 

Firmantes : José A. Pérez Tapias (Miembro del Comité Federal del PSOE) Andrés Perelló (Miembro del Comité Federal del PSOE y de ES del PSPV-PSOE). Odón Elorza (Militante del PSE-PSOE) Esperança Esteve (Ex-diputada del PSC) Manuel de la Rocha Rubí (Ex-diputado del PSOE-M y miembro de Izquierda Socialista) Vicent Garcés (Ex-eurodiputado, miembro ES y del Comité Nacional del PSPV-PSOE) Maite Ibáñez (De la Coordinadora de ES y de la Ejecutiva de PSPV-PSOE de Valencia) Borja Suárez Corujo (Militante del PSOE-M y miembro del colectivo Líneas Rojas).

A 6 de enero de 2016

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Odón Elorza

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